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Dolor vertebrogénico

Dolor vertebrogénico. Dolor lumbar que se origina en los platillos vertebrales y se asocia a cambios Modic en la resonancia. Valoración y tratamiento dirigido mediante ablación del nervio basivertebral en pacientes seleccionados.
Cascada fisiopatológica del dolor vertebrogénico: daño del platillo, inflamación y señal del nervio basivertebral.

Dolor vertebrogénico y cambios Modic: cuando el dolor lumbar puede venir de los platillos

Muchas personas con dolor lumbar crónico llevan años escuchando lo mismo: “tienes desgaste”, “es una discopatía”, “tienes una hernia”. Han hecho fisioterapia, han tomado antiinflamatorios, quizá les han infiltrado. Y el dolor sigue ahí.

Durante mucho tiempo, el dolor lumbar crónico se ha explicado casi siempre a partir de las mismas estructuras: el disco, las articulaciones facetarias, la raíz nerviosa. En una parte de los pacientes participa además el hueso: los platillos vertebrales, las superficies óseas situadas a ambos lados del disco. Es un mecanismo que se ha reconocido más recientemente y que hoy sabemos buscar mejor.


En pocas palabras

El dolor vertebrogénico es un tipo de dolor lumbar axial que puede originarse en platillos vertebrales dañados. Suele empeorar al estar sentado y al inclinarse hacia delante. Los cambios Modic tipo 1 o 2 en la resonancia apoyan el diagnóstico, pero no lo confirman por sí solos: aparecen también en personas sin dolor.

Si buscas información sobre el tratamiento dirigido a este cuadro, la tienes en mi página sobre la ablación del nervio basivertebral.


¿Qué es el dolor vertebrogénico?

Es un patrón concreto de dolor lumbar axial —centrado en la línea media de la parte baja de la espalda— en el que los platillos vertebrales dañados se consideran una fuente probable del dolor.

El diagnóstico se apoya en tres cosas a la vez: un cuadro clínico compatible, cambios Modic tipo 1 o 2 concordantes en la resonancia y la exclusión razonable de otros cuadros clínicos. Ninguna de las tres basta por separado.

Durante décadas el modelo dominante del dolor lumbar crónico giró casi exclusivamente alrededor del disco. El reconocimiento de que el hueso vertebral también puede participar, y de que tiene una vía nerviosa propia, es uno de los cambios conceptuales más relevantes de los últimos años.

Importa por una razón práctica: si el hueso participa de forma relevante, un tratamiento dirigido únicamente al disco, a las facetas o a la raíz nerviosa puede resultar insuficiente, aunque esté bien indicado para lo que sí aborda.


¿Qué síntomas produce?

El patrón clínico es bastante reconocible:

  • Dolor lumbar central o paracentral, profundo, sordo.
  • Axial: no baja por la pierna siguiendo el trayecto de un nervio.
  • Empeora al estar sentado mucho tiempo: conducir, viajar, trabajar en escritorio, el cine.
  • Empeora al inclinarse hacia delante y mantener la posición.
  • Empeora al levantar peso desde una posición flexionada o coger algo del suelo.
  • Molestias en las transiciones: al levantarse de la silla, los primeros pasos.
  • Necesidad de cambiar de postura constantemente al estar sentado.
  • Crónico: meses o años, con temporadas mejores y peores.
  • Suele mejorar tumbado.

Puede irradiarse de forma inespecífica a glúteos o parte alta de los muslos, pero sin seguir un dermatoma y sin síntomas neurológicos.

Un detalle que sí ayuda a discriminar: en este cuadro la extensión suele tolerarse mejor que la flexión. Cuando ocurre lo contrario —el dolor aparece al arquearse hacia atrás y al rotar— hay que pensar antes en las articulaciones facetarias.

Ahora bien, conviene decirlo con claridad: un estudio que analizó los mapas de dolor de pacientes tratados encontró que quienes mejor respondían tenían dolor más central y empeoramiento con la actividad, pero la capacidad de esos datos para predecir por sí solos quién responderá fue modesta.

El patrón clínico orienta, no diagnostica. Ninguna maniobra de exploración confirma este cuadro por sí misma.

¿Qué son los platillos vertebrales?

Cada vértebra tiene, por arriba y por abajo, una superficie de hueso en contacto directo con el disco: el platillo vertebral o placa terminal.

Cumple dos funciones:

  • Mecánica: reparte la carga entre el disco y el cuerpo vertebral. Por ahí pasa cada kilo de presión que soporta tu columna.
  • Nutritiva: el disco no tiene vasos sanguíneos propios y recibe buena parte de sus nutrientes por difusión a través del platillo. Cuando este se calcifica, se daña o pierde permeabilidad, ese intercambio puede deteriorarse y contribuir a la degeneración del disco.

Cascada fisiopatológica del dolor vertebrogénico: daño del platillo, inflamación y señal del nervio basivertebral.
La degeneración discal y la sobrecarga pueden alterar la función de barrera del platillo. Eso favorece el intercambio de mediadores con la médula ósea, el remodelado y una respuesta inflamatoria que la resonancia muestra como cambios Modic tipo 1.

¿Por qué pueden producir dolor?

La degeneración discal, la sobrecarga repetida y los defectos del platillo pueden alterar su función mecánica y de barrera. Eso favorece el intercambio de mediadores entre el disco y la médula ósea vertebral, el remodelado del hueso y una respuesta inflamatoria y fibrovascular.

En algunos platillos dañados aumenta además la densidad de vasos y de fibras sensitivas, lo que puede facilitar la transmisión del dolor a través del nervio basivertebral.

Fíjate en el matiz: hablo de lo que puede ocurrir, no de una secuencia que atraviesen todos los pacientes. No todo el mundo con un disco degenerado desarrolla este cuadro.

La idea central, eso sí, es sólida: no estamos ante una mancha aislada en la resonancia, sino ante una unidad disco–platillo–médula vertebral que funciona como un sistema.

Y la consecuencia práctica también: cuando el hueso vertebral participa en el dolor, no se debe simplemente a que esté “gastado”. Pueden intervenir el remodelado, la respuesta fibrovascular e inflamatoria y una mayor sensibilización de las terminaciones nerviosas locales.

Hay además hipótesis en investigación sobre qué desencadena todo esto: una respuesta autoinmune frente al material del disco y una posible colonización bacteriana de baja virulencia. Ninguna está confirmada.

Este planteamiento encaja con el modelo con el que trabajo, la Unidad Funcional Espinal (FSU): disco, platillos, facetas, ligamentos, musculatura profunda, hueso subcondral y componente nervioso no son piezas independientes.


El nervio basivertebral

Es un pequeño nervio que entra en el cuerpo de cada vértebra por su parte posterior y se ramifica dentro del hueso hasta alcanzar los platillos. Su función es sensitiva: recoge las señales de esas superficies óseas.

Cuando los platillos están sanos pasa desapercibido. Cuando hay daño e inflamación, se convierte en la vía por la que viaja el dolor. Y ahí es donde se puede actuar.


Cambios Modic tipo 1, 2 y 3 en resonancia magnética lumbar en secuencias T1 y T2, y lesiones mixtas.
Qué señal muestra cada tipo y qué ocurre en el hueso. En torno al 20 % son lesiones mixtas, por lo que dos personas con la misma etiqueta en el informe pueden tener un hueso biológicamente muy distinto.

¿Qué significa Modic 1, 2 o 3 en mi resonancia?

En 1988 el radiólogo Michael Modic describió unas alteraciones de señal en la médula ósea vertebral adyacente a los discos degenerados. Desde entonces son el hallazgo de imagen asociado a este cuadro.

TipoQué suele reflejarAspecto en resonancia
Modic 1Cambio fibrovascular con señal tipo edema y remodelado activoT1 hipointenso, T2 hiperintenso
Modic 2Sustitución grasa de la médula óseaT1 hiperintenso, T2 iso/hiperintenso
Modic 3Esclerosis del hueso subcondral vertebralT1 y T2 hipointensos

Los tipos 1 y 2 son los que se asocian con mayor frecuencia a este dolor. El tipo 3 representa una fase más esclerótica.

Y no siguen una escalera de un solo sentido. Los cambios pueden evolucionar, mezclarse o incluso regresar. Un Modic 1 puede transformarse parcial o totalmente en Modic 2, pero no siempre hay una progresión lineal hacia Modic 3. En torno al 20 % son lesiones mixtas tipo 1/2.

Dos datos más que ayudan a situar tu informe: alrededor del 74,5 % se localizan en L4-L5 y L5-S1, los niveles que más carga soportan, y dos de cada tres afectan a la mayor parte del diámetro del platillo.


La clasificación se está quedando corta

Etiquetar una lesión como “Modic 1” o “Modic 2” es una simplificación.

Dentro de una misma lesión pueden convivir zonas inflamatorias, tejido fibroso y sustitución grasa en proporciones muy distintas.

Técnicas de resonancia que cuantifican la composición de la médula ósea han demostrado que esa fracción se altera de forma significativa en las vértebras con cambios Modic y que las mediciones se relacionan con la discapacidad que refiere el paciente.

Traducido: dos personas con “Modic 2” en el informe pueden tener un hueso biológicamente muy distinto.

¿Es grave tener cambios Modic? ¿Todos duelen?

No, y no. Esta es probablemente la idea más importante del artículo.

Los cambios Modic aparecen también en personas sin ningún dolor. Su presencia aumenta la plausibilidad de un origen vertebrogénico cuando coincide con la clínica, pero no permiten confirmar por sí solos que el platillo sea la fuente predominante del dolor.

Su ausencia tampoco excluye que el platillo pueda participar, aunque la evidencia de tratamiento disponible se concentra en pacientes con Modic tipo 1 o 2.

Algunas investigaciones encuentran una asociación clara, especialmente en poblaciones muy seleccionadas. Otras, las revisiones sistemáticas más rigurosas, muestran una heterogeneidad enorme entre estudios. En población asintomática se han descrito hasta un 13,5 % de Modic 1 y un 25,4 % de Modic 2.

La lectura razonable es esta: el Modic es una pieza del conjunto, no una prueba diagnóstica aislada.


Hallazgos que no significan automáticamente que tengas este cuadro

Si estás leyendo tu informe, esta lista te ahorrará preocupaciones:

  • Modic 2 aislado. Representa sustitución grasa. Puede conservar actividad inflamatoria o no conservar ninguna.
  • Una lesión grande. Llama la atención, pero el tamaño no es lo que decide.
  • Degeneración discal. Muy frecuente en personas sin dolor.
  • Zona de alta intensidad (HIZ). Apoya una fisura del anillo, pero su capacidad predictiva es muy variable.
  • Artrosis facetaria. Aparece constantemente en resonancias de personas asintomáticas.

¿Importa cómo cambian con el tiempo?

Mucho, y casi nunca se explica.

Un estudio siguió durante un año a 49 pacientes con dolor lumbar crónico y un cambio Modic 1 grande, repitiendo resonancia y cuestionarios:

  • El dolor mejoró en el 63 %, persistió en el 18 % y empeoró en el 18 %.
  • Cuando el Modic 1 desapareció o disminuyó, el dolor mejoró.
  • Cuando persistió sin cambios, el dolor se mantuvo o empeoró en el 62,5 % de los platillos, frente al 18 % de aquellos en los que la lesión regresó.
  • La progresión de los defectos del platillo y la pérdida de altura del disco se asociaron con dolor persistente.
  • Los cambios en las protrusiones discales no se asociaron de forma independiente con el dolor axial.

Dos ideas que quiero que te lleves

Un Modic 1 grande puede mejorar solo. No obliga a intervenir de inmediato. En una parte importante de los pacientes la inflamación cede y el dolor cede con ella. Es una razón sólida para no tener prisa.

Lo que más informa no es la foto, es la película. Una lesión que regresa sugiere un proceso que se apaga. Una lesión que persiste o crece, con defectos del platillo que progresan y un disco que pierde altura, sugiere un proceso activo.

Este principio no es exclusivo de la columna: en la artrosis de rodilla se demostró lo mismo con las lesiones de médula ósea. Aun así, ni siquiera allí la lesión explicaba todo el dolor.


Cascada fisiopatológica del dolor vertebrogénico: daño del platillo, inflamación y señal del nervio basivertebral.
La degeneración discal y la sobrecarga pueden alterar la función de barrera del platillo. Eso favorece el intercambio de mediadores con la médula ósea, el remodelado y una respuesta inflamatoria que la resonancia muestra como cambios Modic tipo 1.

¿Puedo tener dolor discal y vertebrogénico a la vez?

Sí. Ambos componentes pueden coexistir porque el disco y los platillos forman una unidad funcional.

El disco y el platillo no son estructuras vecinas: son la misma unidad funcional. El disco se nutre a través del platillo; cuando el disco se degenera, el platillo sufre; cuando el platillo se agrieta, el disco pierde nutrición. Se retroalimentan.

Cuando coinciden degeneración discal activa y cambios del platillo, ambos tejidos pueden estar contribuyendo al cuadro. Lo que la imagen no permite es cuantificar cuánto dolor procede de cada uno.

De hecho, en una parte de los pacientes con dolor de origen discal puede coexistir además un componente vertebrogénico.

Qué implica esto en la práctica

  • Un diagnóstico no excluye al otro. Que te hayan dicho que tienes dolor discogénico no descarta un componente vertebrogénico. Y al revés.
  • Si mejoraste solo a medias, hay que interpretarlo antes de decidir nada. Una mejoría parcial puede sugerir que existen otros componentes del dolor, pero también puede reflejar sensibilización, limitaciones de la propia intervención, descondicionamiento o factores funcionales. Es una información que hay que analizar, no un argumento automático para hacer otro procedimiento.
  • Cuando conviven, hay que decidir un orden. La pregunta no es cuál es el verdadero, sino cuál domina y cuál se aborda primero.

Si tu caso apunta más al disco, tengo un artículo sobre cómo se diagnostica el dolor discal lumbar y otro sobre degeneración discal.


Diferencias con hernia, facetas, ciática y sacroilíaca

Tipo de dolorPatrón orientativo
VertebrogénicoLumbar central y axial; peor sentado, en flexión y con carga; Modic 1-2
DiscogénicoAxial, profundo; posible fisura anular o HIZ
FacetarioParavertebral; peor en extensión y rotación
Radicular (ciática)Irradiación por la pierna siguiendo un dermatoma; posibles síntomas neurológicos
SacroilíacoDolor glúteo bajo; se reproduce con maniobras de provocación específicas
Fractura vertebralInicio agudo identificable; dolor intenso con la carga; edema vertebral

La técnica no debe preceder al diagnóstico.

Lo que puede parecer un cambio Modic y no lo es

Esta parte corresponde al médico y al radiólogo, pero te la cuento porque explica por qué no basta con leer una palabra en el informe.

HallazgoCómo se distingue
Discitis / osteomielitisDestrucción irregular de los platillos, señal anormal del disco, extensión epidural o paravertebral, captación de contraste. Puede cursar sin fiebre, sobre todo en infecciones indolentes.
Nódulo de SchmorlDefecto focal bien delimitado, con hernia del disco hacia dentro del cuerpo vertebral.
Fractura por compresiónLínea de fractura, acuñamiento y pérdida de altura vertebral.
Esclerosis degenerativaDifusa y crónica, sin fase inflamatoria previa.
TumorLesión medular focal o difusa, destrucción ósea, masa de partes blandas o afectación de elementos posteriores; el disco suele conservarse inicialmente.

Diferenciar un Modic 1 de una infección incipiente no es un detalle académico: el tratamiento es radicalmente distinto.


¿Cómo se diagnostica?

No existe una prueba única que lo confirme. El diagnóstico se construye por pasos y es, en buena medida, de exclusión.

1. Historia clínica detallada

Tiempo de evolución, localización exacta, qué lo empeora, qué has probado y con qué respuesta.

2. Exploración física completa

Para diferenciar el origen vertebral del facetario, sacroilíaco, muscular o radicular.

3. Resonancia magnética

Buscando cambios Modic tipo 1 o 2 en niveles concordantes con tu dolor y valorando el resto de la Unidad Funcional Espinal.

4. Comparación con resonancias previas

Si las tienes. Saber si la lesión ha crecido, se ha reducido o ha aparecido un defecto nuevo aporta más que cualquier resonancia aislada.

Tráelas todas, aunque tengan años.

5. Procedimientos diagnósticos dirigidos

Cuando hay solapamiento clínico. En algunos pacientes ayuda valorar un posible componente facetario o sacroilíaco antes de atribuir el dolor al hueso vertebral.

No todos los pacientes los necesitan.


Los tres escenarios que me encuentro en consulta

Alta concordancia

Dolor central que empeora sentado y en flexión, cambios Modic activos en niveles que coinciden, sin ciática, sin dominancia facetaria ni sacroilíaca, con repercusión funcional clara.

La hipótesis es sólida y tiene sentido plantear un tratamiento dirigido.


Concordancia intermedia

Dolor central pero también lateral, cambios Modic con poco componente activo, varios generadores conviviendo —típicamente disco y platillo—.

Aquí conviene ordenar: completar el estudio, tratar lo que domina y reevaluar.

La prisa se paga.


Baja concordancia

Imagen llamativa pero dolor que no encaja, ciática predominante, dolor claramente de extensión, dolor difuso o Modic mínimo incidental.

Aquí una técnica dirigida al hueso vertebral no es la respuesta, y decírtelo con claridad forma parte de mi trabajo.


¿Qué tratamiento tienen los cambios Modic?

El manejo conservador bien hecho es la base, y no es un trámite.

Por orden de importancia:

  1. Ejercicio terapéutico progresivo: control motor, fuerza de la musculatura profunda y tolerancia creciente a la carga. Es lo que más rendimiento da.
  2. Educación en dolor y gestión de la carga, especialmente el manejo de la sedestación prolongada, que es el gran desencadenante.
  3. Evitar el reposo prolongado, que empeora el pronóstico.
  4. Sueño y salud general: descanso, actividad física global y control metabólico y de peso.
  5. Tratamiento farmacológico individualizado, con objetivos y duración definidos.
  6. Valorar una intervención solo tras un fracaso real de todo lo anterior.

Sobre los tratamientos que se han ensayado buscando actuar sobre el propio cambio Modicantibióticos, bisfosfonatos, probióticos y corticoides intradiscales—, la conclusión honesta es esta:

No existe hoy un tratamiento farmacológico específico que haya demostrado modificar de forma consistente los cambios Modic ni superar claramente al manejo conservador multimodal.

En concreto, el ensayo más riguroso con antibióticos encontró una mejoría real pero por debajo del umbral de relevancia clínica que los propios autores habían fijado, y solo en Modic tipo 1, con una tasa notable de efectos digestivos.

No recomiendo antibioterapia de rutina para los cambios Modic.

Un apunte práctico: si tienes cambios Modic y además una hernia discal, la respuesta al tratamiento conservador tiende a ser algo peor que si tienes la hernia sola.

¿Cuándo se considera la ablación del nervio basivertebral?

Cuando el dolor persiste pese a un programa conservador bien hecho, y el estudio apunta con claridad a un origen vertebrogénico concordante, existe una técnica dirigida específicamente a esa fuente: la ablación del nervio basivertebral.

Consiste en interrumpir, mediante radiofrecuencia y por vía percutánea, la transmisión del dolor a través del nervio que inerva los platillos vertebrales.

Tiene respaldo en ensayos aleatorizados, pero solo para un perfil de paciente muy definido y con límites que conviene conocer antes.

Lo explico entero —en qué consiste, qué resultados ofrece, quién es candidato y quién no, riesgos y alternativas— en la página dedicada: ablación del nervio basivertebral.


Preguntas frecuentes

Tengo cambios Modic en mi resonancia. ¿Es grave?

No. Son un hallazgo frecuente que también aparece en personas sin dolor. Lo que decide no es la imagen, sino si tu patrón clínico encaja con ella.


¿Los cambios Modic desaparecen?

Pueden hacerlo. En el seguimiento a un año de pacientes con Modic 1, una parte importante regresó y esos pacientes mejoraron. También pueden convertirse en Modic 2 o mantenerse.


¿Cómo sé si el Modic es la causa de mi dolor?

No hay una prueba que lo confirme.

Se valora la concordancia entre tus síntomas, la exploración, el nivel donde está la lesión y la exclusión de otras fuentes.


¿El dolor vertebrogénico se cura?

No hablo de curación, sino de control del dolor y recuperación funcional:

  • Reducir la intensidad.
  • Mejorar tu capacidad de moverte.
  • Mantener esa mejoría en el tiempo.

¿Sirve de algo repetir la resonancia?

Si ha pasado tiempo y el cuadro ha cambiado, .

Comparar es mucho más informativo que mirar una imagen aislada.


¿Cuándo consultar?

Pide una valoración especializada si:

  • Llevas más de seis meses con dolor lumbar centrado que no mejora pese a ejercicio, fisioterapia y medicación.
  • Tu resonancia menciona cambios Modic o edema de platillos vertebrales y no sabes si tienen relación con tu dolor.
  • Te han dicho que «no hay nada operable», pero el dolor sigue limitando tu vida.
  • Has probado infiltraciones sin resultado y no sabes por qué.

Consulta sin demora, sea cual sea tu diagnóstico previo, si aparece:

  • Pérdida de fuerza progresiva en las piernas.
  • Alteraciones para orinar o defecar.
  • Fiebre.
  • Pérdida de peso inexplicada.
  • Dolor nocturno que no cede en reposo.

Qué ocurre en la primera consulta

Te escucho sin prisa, te exploro, reviso personalmente tus imágenes contigo delante y te explico qué estructura creo que está generando el dolor y con qué grado de certeza.

Si tu caso encaja con un tratamiento dirigido, hablamos de opciones.

Si no encaja, te lo digo y te oriento hacia lo que sí tiene sentido.

Trae contigo:

  • El CD o el enlace de tus resonancias (todas las que tengas, no solo la última).
  • Los informes de tratamientos previos.
  • La lista de medicación actual.

No hay dos pacientes iguales, y por eso no aplico protocolos genéricos:

Te atiendo personalmente y el plan se diseña para ti.

Puedes pedir cita aquí.

No se trata una resonancia. Se trata a una persona.


Información sobre este contenido

Autor y revisión médica

Dr. Juan Fernando García Henares, MD, PhD

Especialista en Anestesiología, Reanimación y Tratamiento del Dolor.

Colegiado n.º 031810903.

Coordinador de la Unidad del Dolor y Medicina Regenerativa de Quirónsalud Alicante, Elche y Orihuela.


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Conflictos de interés

El autor declara no tener vínculos económicos con los fabricantes de los dispositivos o productos mencionados.

Cuando la evidencia citada procede de estudios con financiación industrial, se indica expresamente en el texto.


Aviso

Esta información tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración médica individual.

Las referencias enlazan a PubMed para su consulta.