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PRP intraóseo o subcondral para artrosis: cuando el dolor viene del hueso

Tratamiento del PRP intraóseo

«Pero si en la radiografía no se ve para tanto…».

Lo escucho casi cada semana en consulta. Personas que apenas pueden bajar a comprar el pan, que se levantan rígidas, que han dejado de salir a caminar con su pareja, y que llegan con una placa descrita como “artrosis moderada”. La imagen no encaja con lo que sienten. Y eso genera una mezcla incómoda de frustración y de sospecha de que quizá “están exagerando”.

No están exagerando. Lo que ocurre, muchas veces, es que estamos mirando solo una parte del problema. La radiografía valora muy bien el espacio articular, la alineación y los signos clásicos de artrosis; pero una parte importante del dolor puede nacer en una zona que la radiografía no siempre muestra bien: el hueso subcondral, la capa de hueso situada justo debajo del cartílago.

El PRP intraóseo o subcondral es una técnica de medicina regenerativa que busca actuar precisamente ahí: depositar plasma rico en plaquetas dentro del hueso enfermo, y no solo en el interior de la articulación. En este artículo te explico, sin promesas y con un lenguaje claro, cuándo puede tener sentido, qué puede aportar y cuáles son sus límites.

Por qué la radiografía y el dolor no siempre coinciden

Hay dos ideas sobre la artrosis que casi nunca se explican con suficiente calma.

La primera: el cartílago apenas tiene nervios. Por sí solo, casi no duele. El dolor de la artrosis suele proceder del hueso subcondral, de la membrana sinovial, de los ligamentos, de la cápsula articular y de los músculos que rodean la articulación. Por eso dos personas con radiografías parecidas pueden tener dolores muy distintos.

La segunda: en la resonancia pueden aparecer unas manchas brillantes dentro del hueso, conocidas como lesiones de médula ósea(bone marrow lesions) o edema óseo subcondral. Son focos de inflamación y sobrecarga situados justo debajo del cartílago. Y aquí está la clave: cuando estas lesiones son relevantes, pueden asociarse a más dolor, peor función y mayor progresión de la artrosis.

Ese hueso inflamado puede endurecerse, agrietarse, acumular líquido y volverse, en la práctica, uno de los verdaderos generadores del dolor. No es casualidad que el edema óseo coincida muchas veces con el punto exacto donde duele al apoyar el peso, al bajar escaleras o al caminar más de lo habitual.

Qué es el PRP intraóseo y en qué se diferencia del PRP intraarticular

El PRP, o plasma rico en plaquetas, se obtiene de tu propia sangre y concentra plaquetas y moléculas bioactivas que pueden ayudar a modular la inflamación y mejorar el entorno biológico de los tejidos. Si quieres entender la base de esta terapia, puedes leer también la página de PRP y medicina regenerativa.

La diferencia fundamental está en dónde se deposita. En la infiltración intraarticular clásica, el PRP se deja dentro de la articulación, en contacto con la membrana sinovial, el líquido articular y el cartílago remanente. En la infiltración intraósea o subcondral, el objetivo es llevar el PRP directamente al hueso subcondral, sobre todo a las zonas donde la resonancia muestra edema óseo.

Dicho de forma sencilla: no se trata solo de “pinchar la articulación”, sino de tratar el hueso que sostiene el cartílago.

Conviene decirlo con claridad, porque hay mucho ruido alrededor de la medicina regenerativa:

El PRP intraóseo no rejuvenece una articulación destruida ni hace crecer todo el cartílago perdido. Lo que buscamos es modular la inflamación del hueso subcondral, reducir el edema óseo y mejorar la función para disminuir el dolor y recuperar actividad. Sin garantías de curación, porque ningún tratamiento honesto puede ofrecerlas.

 

PRP intraarticular

PRP intraóseo / subcondral

Dónde actúa

Dentro de la articulación

Dentro del hueso, bajo el cartílago

Diana principal

Sinovial, líquido articular y cartílago superficial

Hueso subcondral y edema óseo

Perfil habitual

Artrosis leve-moderada

Artrosis moderada-avanzada con edema óseo

Guía de imagen

Habitualmente ecografía

Ecografía y/o radioscopia

Uso habitual

Puede usarse de forma aislada

Suele combinarse con PRP intraarticular

Por eso me gusta hablar de la articulación como una unidad osteocondral: hueso, cartílago, sinovial, cápsula, músculo y nervios forman parte del mismo sistema. Es la lógica de la Medicina 3.0 aplicada a tu rodilla o a tu cadera.

Cómo es el procedimiento

Me gusta que llegues sabiendo qué va a pasar, porque la mayoría del miedo viene de lo que no se explica. Primero se extrae una pequeña cantidad de sangre del brazo, de forma similar a una analítica. Esa sangre se procesa mediante centrifugación para obtener el PRP con la concentración adecuada.

Después viene la parte de precisión. En una sala de procedimientos, bajo guía ecográfica y/o radioscópica, se introduce una aguja hasta el hueso subcondral. En la rodilla puede dirigirse hacia la tibia o el fémur; en la cadera, hacia la cabeza femoral o el acetábulo. Trabajar con imagen no es un detalle menor: es lo que permite depositar el PRP en la zona adecuada y no hacerlo “a ciegas”.

En la misma sesión puede añadirse una infiltración intraarticular de PRP, de modo que en un solo procedimiento se trata la membrana sinovial, el cartílago remanente y el hueso subcondral. Es una técnica mínimamente invasiva y habitualmente ambulatoria, con anestesia local avanzada y, si el paciente lo necesita, sedación suave.

En qué pacientes puede tener sentido

El PRP intraóseo no es para cualquier persona con artrosis. Suelo valorarlo cuando coinciden varios elementos: artrosis de rodilla, cadera, tobillo u hombro de grado moderado o avanzado; dolor mecánico profundo al cargar peso, caminar o subir escaleras; resonancia con edema óseo subcondral justo en la zona que más duele; y respuesta insuficiente a fisioterapia, ejercicio, medicación o infiltraciones intraarticulares previas.

También es importante que exista un objetivo realista: muchas veces buscamos retrasar una prótesis, mejorar la función o ganar calidad de vida. Pero si la articulación está demasiado destruida o la indicación quirúrgica es clara, hay que decirlo con honestidad.

Prefiero perder un tratamiento a indicar una técnica que no tiene sentido para ese paciente.

Cuando hace falta algo más: PRP y neuromodulación

El hueso subcondral es una pieza importante, pero no siempre es la única. En la artrosis crónica también participan los nervios que transmiten el dolor desde la articulación hacia el sistema nervioso.

Por eso, en algunos casos combino la medicina regenerativa con técnicas de neuromodulación avanzada, como radiofrecuencia o crioanalgesia sobre nervios articulares. En la rodilla pueden valorarse los nervios geniculados; en la cadera, los ramos articulares implicados en la transmisión del dolor.

Este abordaje híbrido tiene una lógica sencilla: la medicina regenerativa intenta mejorar el entorno del tejido, mientras que la neuromodulación busca “bajar el volumen” del dolor que sigue llegando desde la articulación. El objetivo no es “hacer una técnica”, sino entender de dónde viene el dolor —hueso, cartílago, sinovial, músculo, cápsula o nervios— y tratar cada componente cuando corresponde.

Qué dice la evidencia científica

Te lo cuento como me gustaría que me lo contaran a mí: lo que hay, y hasta dónde llega. La evidencia sobre PRP intraóseo aún está creciendo, pero ya hay datos clínicos interesantes.

El grupo de Sánchez y colaboradores fue pionero en describir la infiltración intraósea de PRP en gonartrosis severa, así como la combinación de PRP intraarticular e intraóseo para tratar la articulación como una unidad osteocondral, con mejoría del dolor y la función en pacientes seleccionados.1,2,3 En artrosis severa de cadera, Fiz y colaboradores publicaron una serie piloto con infiltración intraósea de PRP en cabeza femoral y acetábulo, combinada con PRP intraarticular, con mejoría clínica y buen perfil de seguridad.4

A nivel biológico, estudios sobre las células del hueso subcondral sugieren que estas infiltraciones pueden modificar el comportamiento de las células madre mesenquimales locales, reduciendo marcadores relacionados con inflamación y senescencia celular.5

La visión global de las revisiones sistemáticas es prudente: las inyecciones intraóseas en rodilla parecen procedimientos mínimamente invasivos, globalmente seguros y prometedores para las lesiones del hueso subcondral, pero todavía hacen falta estudios más amplios, protocolos homogéneos y seguimiento a largo plazo.6

Y, ya en 2025, un análisis de datos en vida real con PRP intraóseo combinado con intraarticular en gonartrosis severa mostró una mejoría del WOMAC mantenida hasta los 18 meses, con en torno a un 55–67% de respondedores.7 Prometedor no significa milagroso: significa que puede ser una opción razonable en pacientes bien seleccionados.

Preguntas frecuentes

¿Duele el procedimiento?

Se realiza con anestesia local avanzada y, si hace falta, con sedación suave. La mayoría de pacientes lo describe como una presión profunda. Es normal notar molestias los primeros días.

¿Cuánto tarda en notarse?

No es inmediato. La mejoría, cuando aparece, suele empezar a percibirse a partir de las 4–6 semanas y se valora mejor entre los 3 y los 6 meses.

¿Cuántas sesiones hacen falta?

Depende del grado de artrosis, de la magnitud del edema óseo y de la respuesta individual. En algunos pacientes basta una sesión bien planificada; en otros puede valorarse repetir o combinar con técnicas de neuromodulación.

¿Puedo hacer vida normal después?

Normalmente recomiendo reposo relativo las primeras 24–48 horas y una vuelta progresiva a la actividad. La pauta concreta depende de la articulación tratada, del trabajo del paciente y del estado general.

¿Evita una prótesis?

No debe plantearse como sustituto universal de la prótesis. En algunos pacientes puede ayudar a retrasarla o a mejorar el dolor mientras se optimizan otras opciones. En otros, la cirugía será la opción más razonable.

Cuándo deberías pedir cita

Tiene sentido valorar tu caso si te reconoces en alguna de estas situaciones:

  •     Te han diagnosticado artrosis de rodilla o cadera y el dolor condiciona tu día a día.
  •     Tu resonancia menciona edema óseo subcondral o lesiones de médula ósea.
  •     Has probado fisioterapia, medicación o infiltraciones sin mejoría suficiente.
  •     Te han planteado una prótesis y quieres conocer opciones razonables antes de decidir.
  •     Tienes un dolor profundo al cargar peso que no encaja con lo que muestra la radiografía.

 

Cuanto antes se estudia bien el origen del dolor, más opciones terapéuticas suelen existir. El dolor que empieza a robarte movilidad, descanso o vida social merece una valoración completa.

Hablemos de tu caso

Si te han hablado de artrosis, de edema óseo en la resonancia o de la posibilidad de una prótesis, y quieres saber si el PRP intraóseoo la neuromodulación de los nervios articulares tienen sentido para ti, podemos estudiarlo con calma en la Unidad del Dolor y Medicina Regenerativa en Alicante.

En la primera visita revisaremos tus pruebas de imagen, tu nivel de actividad y tus objetivos. Y saldrás sabiendo qué opciones son razonables para ti y cuáles no, sin promesas y sin venderte humo. Así es como entiendo esta profesión: vanguardia con humanidad.

👉 Pide tu cita y empecemos por entender de dónde viene tu dolor. Puedes ver también el resto de tratamientos del dolor que realizo.

Dr. Juan Fernando García Henares — Unidad del Dolor y Medicina Regenerativa, Alicante.

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Bibliografía

  1. Sánchez M, Fiz N, Guadilla J, Padilla S, Anitua E, Sánchez P, et al. Intraosseous infiltration of platelet-rich plasma for severe knee osteoarthritis. Arthrosc Tech. 2014;3(6):e713–e717. PMID: 25685680. DOI: 10.1016/j.eats.2014.09.006.
  2. Sánchez M, Delgado D, Sánchez P, Muiños-López E, Paiva B, Granero-Moltó F, et al. Combination of intra-articular and intraosseous injections of platelet rich plasma for severe knee osteoarthritis: a pilot study. Biomed Res Int. 2016;2016:4868613. PMID: 27462609. DOI: 10.1155/2016/4868613.
  3. Sánchez M, Delgado D, Pompei O, Pérez JC, Sánchez P, Garate A, et al. Treating severe knee osteoarthritis with combination of intra-osseous and intra-articular infiltrations of platelet-rich plasma: an observational study. Cartilage. 2019;10(2):245–253. PMID: 29448817. DOI: 10.1177/1947603518756462.
  4. Fiz N, Delgado D, Garate A, Sánchez P, Oraa J, Bilbao AM, et al. Intraosseous infiltrations of platelet-rich plasma for severe hip osteoarthritis: a pilot study. J Clin Orthop Trauma. 2020;11(Suppl 4):S585–S590. PMID: 32774033. DOI: 10.1016/j.jcot.2019.12.012.
  5. Ganguly P, Fiz N, Beitia M, Owston HE, Delgado D, Jones E, et al. Effect of combined intraosseous and intraarticular infiltrations of autologous platelet-rich plasma on subchondral bone marrow mesenchymal stromal cells from patients with hip osteoarthritis. J Clin Med. 2022;11(13):3891. PMID: 35807175. DOI: 10.3390/jcm11133891
  6. Di Matteo B, Polignano A, Onorato F, La Porta A, Iacono F, Bonanzinga T, et al. Knee intraosseous injections: a systematic review of clinical evidence of different treatment alternatives. Cartilage. 2021;13(1_suppl):1165S–1177S. PMID: 32959675. DOI: 10.1177/1947603520959403.
  7. Catalán JM, Escarrer-Garau G, Estrany-Celià MdM, Parra C, Arbona-González L, Mercader-Barceló J, et al. Intraosseous and intra-articular platelet-rich plasma for severe knee osteoarthritis: a real-world-outcomes initiative. J Clin Med. 2025;14(11):3627. PMID: 40507389. DOI: 10.3390/jcm14113627.