Ozonoterapia para hernia discal lumbar: qué hace, evidencia y cuándo tiene sentido
Por Dr. Juan García Henares · Especialista en Medicina del Dolor. PhD.
| RESUMEN RÁPIDOLa ozonoterapia para hernia discal lumbar es una técnica mínimamente invasiva en la que se introduce una mezcla de oxígeno-ozono dentro del disco o alrededor de la raíz nerviosa bajo control radiológico.Su objetivo no es “curar” el disco ni regenerarlo, sino reducir la inflamación, disminuir parcialmente la presión intradiscal y modular el entorno biológico de la hernia.Puede tener sentido en pacientes seleccionados con ciática por hernia discal, sin déficit neurológico progresivo y tras fracaso del tratamiento conservador. |
Hay una frase que oigo casi a diario en consulta: “Doctor, me han dicho que el ozono seca la hernia.” Es una idea cómoda, pero incompleta. El ozono médico hace bastantes más cosas que “secar” un disco, y algunas son las que mejor explican por qué a unos pacientes les ayuda y a otros no.
En este artículo te cuento, sin tecnicismos innecesarios pero sin simplificar lo importante, cómo funciona la ozonoterapia para hernia discal lumbar, qué papel juegan los macrófagos en la reabsorción natural de una hernia, qué dice la evidencia clínica reciente y, sobre todo, cuándo tiene sentido plantearla.
Antes del ozono: cómo se degenera un disco
El disco intervertebral no es un cojín pasivo. Es un tejido vivo, con núcleo pulposo (gelatinoso, central), anillo fibroso (la capa que lo contiene) y platillos cartilaginosos (la vía de nutrición desde el hueso vertebral). Es además avascular, lo que lo protege del sistema inmune (es un tejido inmunoprivilegiado) pero lo hace vulnerable a hipoxia y acidosis cuando la nutrición a través del platillo se altera.
A partir de ahí se desencadena una cascada que se retroalimenta: estrés oxidativo (ROS), activación de NF-κB y MAPK, liberación de citocinas (IL-1β, IL-6, TNF-α), aumento de enzimas catabólicas (MMPs y ADAMTS-4/5) que degradan agrecano y colágeno II, pérdida de hidratación, microinestabilidad y muerte celular del núcleo pulposo.⁵˒¹³

Figura 1. La degeneración discal no es un “desgaste” pasivo: es un círculo vicioso entre estrés oxidativo, NF-κB, citocinas y enzimas catabólicas que se retroalimenta a sí mismo.
Cuando el anillo fibroso se rompe y el núcleo se hernia, ocurren dos cosas a la vez: una mecánica (compresión de la raíz nerviosa) y otra inmunoinflamatoria (el núcleo expuesto se convierte en “extraño” para el sistema inmune). Esta segunda parte explica por qué hernias pequeñas pueden doler muchísimo y hernias grandes pueden ser asintomáticas.⁴˒¹⁵
Lo que pocos te explican: cómo se reabsorbe una hernia
Aquí está la parte fascinante, y casi nunca contada. Una proporción significativa de hernias discales se reabsorben solas con el tiempo.⁹ El motor de esa reabsorción no es mecánico. Es inmunológico.
Cuando una hernia se extruye, el núcleo expuesto libera DAMPs (señales de daño como HMGB1) y quimiocinas (MCP-1, CCL3, IL-8) que llaman al sistema inmune. Aparece neovascularización local mediada por HIF-1α y VEGF. Por esos vasos llegan monocitos que se diferencian en macrófagos.
Los primeros en llegar son los macrófagos M1: producen TNF-α, IL-1β, IL-6 y, sobre todo, MMP-3, MMP-9 y MMP-13, enzimas que demuelen la matriz del fragmento. Esta fase es dual: demuele el fragmento (bueno) pero también amplifica el dolor radicular (malo).⁴˒¹³ Cuando esta transición ocurre de forma adecuada, los macrófagos cambian a fenotipo M2 (IL-10, TGF-β, Arg-1, CD206), limpian los detritos y resuelven la inflamación. El fragmento disminuye de tamaño y el dolor cede.⁸˒¹¹˒¹³

Figura 2. M1 demuele matriz pero amplifica dolor; M2 limpia y resuelve. Lo importante no es elegir uno, sino que la transición M1 → M2 ocurra en el momento adecuado.
Un dato contraintuitivo: las hernias extruidas y secuestradas tienden a reabsorberse mejor que las contenidas, precisamente porque exponen más núcleo al sistema inmune.⁹ Una advertencia importante: M1 no es siempre “malo” ni M2 siempre “bueno”. En degeneración crónica, una respuesta M2 sostenida puede activar IL-10/JAK2/STAT3 y contribuir paradójicamente a la progresión degenerativa.¹⁴ Por eso el objetivo terapéutico no debería ser apagar la inflamación, sino modularla en el momento adecuado.⁸
Qué hace el ozono médico
El ozono es una molécula reactiva. Pero en dosis bajas y controladas no actúa como un oxidante agresivo, sino como un estímulo hormético: una señal oxidativa breve que activa defensas antioxidantes endógenas vía la ruta Nrf2/Keap1/ARE (induce HO-1, NQO1, SOD, catalasa) y, en paralelo, inhibe parcialmente NF-κB.¹⁰˒¹⁶
Aplicado a una hernia discal, esto se traduce en tres mecanismos complementarios:
1. Quimionucleólisis (efecto químico-mecánico). El ozono fragmenta los glucosaminoglicanos del agrecano. El núcleo pulposo pierde capacidad de retener agua, disminuye su volumen y baja la presión intradiscal. Es el clásico “secar el disco” — real, pero modesto. Reduce presión sobre la raíz, no “elimina” la hernia.²˒³˒¹⁷
2. Efecto antiinflamatorio perirradicular. Modula citocinas (IL-1β, IL-6, TNF-α), interrumpe parcialmente la cascada del ácido araquidónico (PGE2 vía COX-2) y reduce señalización por NF-κB. Esto explica por qué muchos pacientes notan mejoría del dolor antes de que cambie nada en la resonancia.²˒⁶˒¹⁰
3. Modulación inmune (la pieza que casi nadie menciona). En modelos celulares, el ozono a dosis bajas reduce marcadores M1 (iNOS, IL-1β) y aumenta marcadores M2 (Arg-1, IL-10), activando Nrf2 y reduciendo ROS.¹² Es decir, podría favorecer la transición M1 → M2 que media la reabsorción de la hernia. Esta vía está apoyada por mecanismos moleculares pero no está demostrada de forma directa en estudios intradiscales humanos. Es una hipótesis muy plausible, no un hecho cerrado.

Figura 3. Las seis fases del proceso de reabsorción. Cuando esta transición ocurre de forma adecuada, puede facilitar la resolución inflamatoria; si falla o se cronifica, el dolor puede persistir.
No todas las aplicaciones de ozono son iguales
El paciente puede pensar que “cualquier inyección de ozono en la espalda” es lo mismo. No lo es. Para una hernia discal con ciática, el valor terapéutico depende de dónde se dirija el tratamiento:
| Tipo de aplicación | Dónde se aplica | Objetivo principal |
| Intradiscal | Dentro del disco intervertebral | Reducir presión intradiscal y modular el núcleo pulposo |
| Perirradicular / foraminal | Cerca de la raíz nerviosa afectada | Reducir inflamación radicular y dolor neuropático |
| Paravertebral | Musculatura y tejidos paravertebrales | Modular dolor e inflamación local; menos específico |
Por eso conviene preguntar siempre qué técnica concreta se va a aplicar y con qué objetivo, no solo si “se hace ozono”.
Qué dice la evidencia clínica
Tres referencias resumen el grueso de la literatura clínica reciente:
| Estudio | Tipo | Pacientes | Resultado principal | Mensaje práctico |
| Kelekis 2022¹ | RCT no inferioridad vs microdiscectomía | 49 | 71% no necesitó cirugía a 6 meses; sin eventos adversos mayores | Interesante en hernia contenida seleccionada |
| Cao 2025² | Metaanálisis de 8 RCTs | 1.744 | VAS −2,13; mejoría ODI | Evidencia favorable pero heterogénea; falta largo plazo |
| Kumar 2024³ | Revisión sistemática de prospectivos | — | VAS −4,25; ODI −20,57 | Buena señal clínica; falta estandarización |
En patología cervical la evidencia es menor pero apunta en la misma dirección, con concentraciones intradiscales similares (≈30 µg/mL, volúmenes 1–5 mL).⁷

Cuándo NO debe usarse ozonoterapia en una hernia discal
La ozonoterapia no debe retrasar una valoración quirúrgica si existe alguna de las siguientes situaciones, conocidas como “red flags”:
- Pérdida progresiva de fuerza (paresia que empeora día a día).
- Síndrome de cauda equina (anestesia en silla de montar, retención urinaria, incontinencia).
- Mielopatía cervical o dorsal establecida.
- Infección espinal activa.
- Fractura, tumor o lesión estructural relevante en la imagen.
- Dolor intratable con deterioro neurológico.
En estos casos, el objetivo no es probar tratamientos de forma escalonada: es tomar decisiones rápidas y seguras. Y conviene también recordar que la ozonoterapia no regenera matriz extracelular perdida, no es un tratamiento universal del dolor lumbar inespecífico, y no sustituye al ejercicio terapéutico ni al manejo del dolor crónico.
Cómo valoro si este tratamiento tiene sentido en tu caso
En consulta no tomo la decisión solo mirando una resonancia. Primero escucho cómo empezó el dolor, hacia dónde baja, qué movimientos lo empeoran, si hay pérdida de fuerza, hormigueos o cambios sensitivos. Después exploro la movilidad lumbar, la fuerza, los reflejos y la sensibilidad. Finalmente correlaciono esos datos con la resonancia.
Solo si la clínica, la exploración y la imagen apuntan al mismo generador de dolor planteamos una técnica dirigida. Si una de esas tres patas falla, el tratamiento mínimamente invasivo rara vez es la respuesta correcta.
Cómo lo hacemos
El procedimiento se realiza en sala intervencionista, guiado por fluoroscopia o TAC, con anestesia local y profilaxis antibiótica. Aguja fina 22G, abordaje posterolateral por triángulo de Kambin. Concentración intradiscal habitual 30–35 µg/mL, volúmenes adaptados al nivel y al tipo de hernia. En muchos protocolos se complementa con infiltración periradicular o paravertebral a 10–20 µg/mL. Después: reposo relativo 24–48 h, reincorporación progresiva y plan de rehabilitación con ejercicio terapéutico, pieza clave que condiciona el resultado a medio plazo.
Preguntas frecuentes
¿La ozonoterapia elimina la hernia discal?
No necesariamente. Puede reducir inflamación, presión intradiscal y, en algunos casos, favorecer una evolución clínica favorable. No debe explicarse como una técnica que “borra” la hernia.
¿Sirve para cualquier dolor lumbar?
No. Su indicación más razonable es el dolor radicular tipo ciática relacionado con una hernia discal bien correlacionada con la clínica y la resonancia.
¿Es igual que una cirugía?
No. Es una técnica percutánea mínimamente invasiva. No extrae físicamente el fragmento como una microdiscectomía.
¿Cuántas sesiones se necesitan?
Depende de la técnica y del caso. En ozono intradiscal muchas publicaciones describen una sesión, mientras que aplicaciones paravertebrales pueden realizarse en varias sesiones.
¿Puede combinarse con fisioterapia?
Sí. De hecho, la recuperación suele ser más sólida cuando el control del dolor permite iniciar ejercicio terapéutico progresivo.
¿Cuáles son las contraindicaciones?
Embarazo, déficit severo de G6PD (favismo), hipertiroidismo descompensado, infección activa, alteraciones graves de la coagulación no controlables, déficit neurológico severo o progresivo, cauda equina e infección espinal.
Lo que me gustaría que recordaras
La ozonoterapia para hernia discal no es una panacea ni una técnica anecdótica. Bien indicada y bien aplicada, es una herramienta mínimamente invasiva con base mecanística sólida y evidencia clínica creciente. Su papel más razonable es en pacientes con dolor radicular por hernia contenida o pequeña extrusión que no responden al tratamiento conservador.
Una idea final, importante: la ozonoterapia no es “pinchar ozono a la espalda”. Es una técnica intervencionista que solo tiene sentido cuando sabemos qué estructura duele, por qué duele y qué objetivo buscamos: reducir presión discal, modular inflamación radicular o acompañar la reabsorción biológica de la hernia.
Si llevas tiempo con dolor lumbar o ciática y crees que tu caso podría plantearse, pide cita y lo valoramos juntos.
4. Bibliografía (Vancouver)
17 referencias verificadas con DOI y PMID. Numeración estándar (1-17) tal y como aparecen citadas en el cuerpo del artículo.
1. Kelekis A, Bonaldi G, Cianfoni A, Filippiadis D, Scarone P, Bernucci C, et al. Intradiscal oxygen-ozone chemonucleolysis versus microdiscectomy for lumbar disc herniation radiculopathy: a non-inferiority randomized control trial. Spine J. 2022;22(6):895-909. doi:10.1016/j.spinee.2021.11.017. PMID: 34896609.
2. Cao D, Li X, Zhang X, Tian Y, Gu W, Zhu X, et al. Effectiveness of medical ozone injections into the intervertebral disc on relieving lumbosacral pain: a systematic review and meta-analysis. Front Pain Res (Lausanne). 2025;6:1668752. doi:10.3389/fpain.2025.1668752. PMID: 41221342.
3. Kumar V, Ifthekar S, Raj V, Varikasuvu SR, Jain A, Vatkar A, et al. How effective is ozone therapy in treatment of lumbar disc disease: a systematic review of prospective studies. Maedica (Bucur). 2024;19(4):816-822. doi:10.26574/maedica.2024.19.4.816. PMID: 39974433.
4. Erario MdlÁ, Croce E, Moviglia Brandolino MT, Moviglia G, Grangeat AM. Ozone as modulator of resorption and inflammatory response in extruded nucleus pulposus herniation. Revising concepts. Int J Mol Sci. 2021;22(18):9946. doi:10.3390/ijms22189946. PMID: 34576108.
5. Grangeat AM, Erario MdlÁ. The use of medical ozone in chronic intervertebral disc degeneration can be an etiological and conservative treatment. Int J Mol Sci. 2023;24(7):6538. doi:10.3390/ijms24076538. PMID: 37047511.
6. Jeyaraman M, Jeyaraman N, Ramasubramanian S, Balaji S, Nallakumarasamy A, Patro BP, et al. Ozone therapy in musculoskeletal medicine: a comprehensive review. Eur J Med Res. 2024;29(1):398. doi:10.1186/s40001-024-01976-4. PMID: 39085932.
7. Jandura J, Vajda M, Cech M, Ryska P. Oxygen-ozone therapy of musculoskeletal neck pain: a review. J Pers Med. 2024;14(3):326. doi:10.3390/jpm14030326. PMID: 38541068.
8. Gong G, Yan Z, Lai Q, You P, Yu P, Li X, et al. Inflammation preservation strategy: reconciling pain control and disc resorption in lumbar disc herniation. Front Immunol. 2025;16:1653681. doi:10.3389/fimmu.2025.1653681. PMID: 40963597.
9. Golubović J, Jelača B, Rodić D, Torbica S, Stošić S, Đilvesi Đ. Spontaneous resorption of lumbar disc herniation: a narrative review of pathophysiology, predictive factors, and clinical decision-making. NeuroSci. 2026;7(2):30. doi:10.3390/neurosci7020030. PMID: 41874033.
10. Franzini M, Valdenassi L, Pandolfi S, Tirelli U, Ricevuti G, Chirumbolo S. The role of ozone as an Nrf2-Keap1-ARE activator in the anti-microbial activity and immunity modulation of infected wounds. Antioxidants (Basel). 2023;12(11):1985. doi:10.3390/antiox12111985. PMID: 38001838.
11. Pérez S, Rius-Pérez S. Macrophage polarization and reprogramming in acute inflammation: a redox perspective. Antioxidants (Basel). 2022;11(7):1394. doi:10.3390/antiox11071394. PMID: 35883885.
12. Armeli F, Mengoni B, Menin M, Martínez-Sánchez G, Martinelli M, Maggiorotti M, et al. Ozone saline solution polarizes microglial cells towards an anti-inflammatory phenotype. Molecules. 2025;30(19):3932. doi:10.3390/molecules30193932. PMID: 41097352.
13. Zheng K, Wang S, Deng M, Luo Y, Li W, Zeng L, et al. Mechanisms and therapeutic strategies of macrophage polarization in intervertebral disc degeneration. JOR Spine. 2025;8(2):e70065. doi:10.1002/jsp2.70065. PMID: 40371270.
14. Zhang SP, Tong M, Mo J, Dong ZY, Huang YF. M2 macrophages activate the IL-10/JAK2/STAT3 pathway to induce pathological microangiogenesis in the nucleus pulposus exacerbating intervertebral disc degeneration. J Orthop Surg Res. 2025;20(1):532. doi:10.1186/s13018-025-05962-2. PMID: 40426248.
15. Cheng H, Wang L, Huang C, Yang Z, Wu H, Fang Z. Immune mechanisms and pain in intervertebral disc degeneration. J Inflamm Res. 2025;18:16843-16855. doi:10.2147/JIR.S565510. PMID: 41368351.
16. Re L. Ozone in medicine: a few points of reflections. Front Physiol. 2022;13:842229. doi:10.3389/fphys.2022.842229. PMID: 35283761.
17. Zhang F, Wang S, Li B, Tian W, Zhou Z, Liu S. Intradiscal injection for the management of low back pain. JOR Spine. 2022;5(1):e1186. doi:10.1002/jsp2.1186. PMID: 35386759.


