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Cervicalgia y cervicoartrosis: cómo saber si el dolor viene de las facetas cervicales

El dolor de cuello crónico no siempre es una contractura. En muchos pacientes, especialmente cuando existe cervicoartrosis, el dolor puede venir de unas pequeñas articulaciones posteriores de la columna cervical llamadas facetas cervicales. Identificar si el dolor procede de estas articulaciones, de un disco, de una raíz nerviosa o de una combinación de estructuras es fundamental para elegir el tratamiento adecuado.

En la Unidad del Dolor no tratamos solo «una resonancia» ni una etiqueta como «artrosis cervical»: tratamos a una persona concreta, con un patrón de dolor concreto y una exploración clínica que debe orientar el diagnóstico.

Por eso, en medicina del dolor, el objetivo no es solo «quitar el dolor del cuello», sino responder a una pregunta más precisa:

¿De dónde viene realmente ese dolor cervical?

Cuando el dolor procede de las facetas cervicales, existen tratamientos específicos como los bloqueos diagnósticos, la radiofrecuencia cervical y, en pacientes seleccionados, terapias biológicas como el plasma rico en plaquetas o PRP.

Qué es la cervicalgia

La cervicalgia es dolor localizado en la región del cuello. Puede ser aguda, subaguda o crónica. En muchos pacientes mejora con ejercicio, fisioterapia, cambios de carga y tratamiento conservador. Sin embargo, cuando el dolor persiste durante meses, limita la movilidad o se acompaña de dolor hacia la cabeza, trapecio, escápula, hombro o brazo, conviene realizar una valoración médica más completa.

La cervicalgia puede tener distintos orígenes:

  • Dolor muscular o miofascial: sobrecarga, tensión, puntos gatillo o falta de fuerza/resistencia cervical.
  • Dolor discogénico: puede originarse en un disco cervical degenerado o fisurado.
  • Dolor facetario cervical: procede de las articulaciones facetarias cervicales.
  • Dolor radicular: aparece cuando una raíz nerviosa cervical está irritada o comprimida.
  • Dolor mixto: combina varias estructuras de la unidad funcional cervical.

Esta diferenciación es esencial porque no se trata igual una contractura, una artrosis facetaria, una hernia cervical o una irritación nerviosa.

Qué es la cervicoartrosis

La cervicoartrosis es el desgaste degenerativo de la columna cervical. Puede afectar a los discos, las articulaciones facetarias, las articulaciones uncovertebrales, los ligamentos y los agujeros por donde salen los nervios.

Es muy frecuente ver signos de artrosis cervical en una radiografía o resonancia, especialmente con la edad. Pero esto no significa automáticamente que esa artrosis sea la causa del dolor.

Muchas personas tienen cambios degenerativos en la resonancia y no tienen dolor importante. Y al revés: algunos pacientes tienen dolor cervical intenso con hallazgos de imagen relativamente discretos.

Por eso, la resonancia es útil, pero no debe interpretarse de forma aislada. Hay que correlacionarla con:

  • dónde duele,
  • cómo duele,
  • qué movimientos lo provocan,
  • si hay síntomas neurológicos,
  • qué estructuras pueden estar implicadas,
  • y si los bloqueos diagnósticos confirman el origen del dolor.

Las guías y revisiones recientes coinciden en que la imagen puede ayudar a descartar patología relevante y planificar procedimientos, pero no confirma por sí sola que una faceta cervical sea el origen del dolor. El diagnóstico de dolor facetario cervical se apoya sobre todo en la clínica, la exploración y los bloqueos diagnósticos de ramas mediales.¹,²

¿Por qué me duele el cuello si solo me han dicho que tengo artrosis cervical?

La cervicoartrosis es muy frecuente con la edad, pero no siempre explica el dolor. Una resonancia puede mostrar desgaste en discos, facetas o articulaciones uncovertebrales, pero eso no significa automáticamente que esas estructuras sean la causa principal de los síntomas.

Por eso es importante valorar si el dolor aparece con ciertos movimientos, si se irradia hacia la nuca, el trapecio o la escápula, si existen síntomas neurológicos, y si hay datos de dolor facetario, discogénico o radicular. En algunos casos, los bloqueos diagnósticos permiten confirmar si las facetas cervicales son realmente el origen del dolor.

Qué son las facetas cervicales

Las facetas cervicales son pequeñas articulaciones situadas en la parte posterior de la columna (nombre técnico: articulaciones cigapofisarias o zigoapofisarias cervicales).

Son articulaciones reales, con:

  • cartílago,
  • cápsula articular,
  • membrana sinovial,
  • líquido articular,
  • ligamentos,
  • e inervación propia.

Esto significa que pueden inflamarse, lesionarse, degenerarse y producir dolor, igual que una rodilla, una cadera o una articulación de la mano.

Las facetas cervicales están inervadas por pequeñas ramas nerviosas llamadas ramas mediales de los ramos dorsales cervicales. Por eso, cuando se sospecha dolor facetario cervical, una de las pruebas más importantes es bloquear esas ramas mediales con anestésico local.

Las revisiones anatómicas recientes describen que la inervación facetaria cervical es compleja, con solapamiento entre niveles y especial complejidad en la región cervical alta, incluyendo el tercer nervio occipital para la articulación C2-C3.²,³

Cómo duele una faceta cervical

El dolor facetario cervical suele tener un patrón relativamente característico.

Puede aparecer como:

  • dolor profundo en un lado del cuello,
  • dolor que aumenta al mirar hacia arriba,
  • dolor con la rotación cervical,
  • dolor al inclinar el cuello,
  • rigidez matutina o tras posturas mantenidas,
  • dolor hacia la nuca,
  • dolor hacia trapecio,
  • dolor hacia hombro o escápula,
  • cefalea cervicogénica cuando se afectan niveles altos.

A diferencia de una radiculopatía, el dolor facetario cervical puro no suele bajar por el brazo siguiendo un dermatoma claro ni suele acompañarse de pérdida de fuerza, reflejos o sensibilidad.

Los patrones de dolor referido pueden orientar sobre el nivel afectado: C2-C3 se relaciona con dolor occipital y cefalea cervicogénica; C3-C4 y C4-C5 refieren entre la base del cráneo y la zona postero-lateral del cuello hasta la cintura escapular; C5-C6 puede referir a hombro y parte alta de la escápula; y C6-C7 suele dar dolor sobre la escápula y la región supra/infraespinosa.²,⁴

Diferencia entre dolor facetario, discopatía cervical y radiculopatía

Una de las partes más importantes de la valoración es diferenciar estos tres cuadros. Esta tabla resume los rasgos típicos:

Tipo de dolorCómo suele sentirseQué puede sugerir
Dolor axial cervicalDolor en cuello, nuca, trapecio o escápulaFacetas, disco, musculatura
Dolor facetarioEmpeora con extensión y rotación del cuelloArticulaciones facetarias
Dolor radicularBaja por brazo o mano con hormigueo o pérdida de fuerzaRaíz nerviosa irritada
Dolor miofascialContractura, puntos dolorosos, sobrecargaMúsculo y control motor

Dolor facetario cervical

Suele ser un dolor axial, mecánico, que empeora con extensión y rotación. Puede irradiarse a nuca, trapecio, hombro o escápula, pero no suele producir síntomas neurológicos claros.

Discopatía cervical

La discopatía cervical indica degeneración o alteración del disco intervertebral. Puede asociarse a dolor cervical profundo, dolor al mantener posturas, flexión mantenida, carga o dolor referido hacia la región periescapular.

No toda discopatía duele. La resonancia puede mostrar deshidratación o protrusiones discales sin que sean necesariamente el origen principal del dolor.

Radiculopatía cervical

La radiculopatía aparece cuando una raíz nerviosa se irrita o comprime. Aquí el dolor suele bajar hacia el brazo o la mano, y puede acompañarse de hormigueo, adormecimiento, pérdida de reflejos o pérdida de fuerza.

Este punto cambia el tratamiento. Un dolor facetario puede beneficiarse de bloqueos de ramas mediales y radiofrecuencia. Una radiculopatía puede requerir otro enfoque: tratamiento farmacológico específico, fisioterapia, infiltración epidural, bloqueo selectivo o valoración quirúrgica si hay déficit neurológico progresivo.

La resonancia cervical ayuda, pero no siempre da la respuesta

La resonancia cervical es una prueba muy útil. Permite valorar discos, médula, raíces nerviosas, canal cervical, forámenes, ligamentos y signos degenerativos.

Pero tiene una limitación importante: ver artrosis o discopatía no significa automáticamente que eso sea lo que duele.

En dolor facetario cervical, las revisiones actuales insisten en que los hallazgos de imagen tienen baja especificidad. La imagen ayuda a descartar problemas serios y a planificar el procedimiento, pero los bloqueos diagnósticos siguen siendo la herramienta más aceptada para confirmar si la faceta es realmente el generador del dolor.¹,²

Por eso, el diagnóstico correcto requiere unir tres piezas:

  1. Clínica: cómo duele y hacia dónde se irradia.
  2. Exploración: movilidad, dolor con extensión-rotación, puntos dolorosos, fuerza, sensibilidad y reflejos.
  3. Pruebas complementarias: resonancia, radiografía, TAC o electromiografía cuando está indicado.

Bloqueos diagnósticos cervicales: por qué son importantes

Cuando se sospecha dolor facetario cervical, se pueden realizar bloqueos de ramas mediales cervicales.

Consisten en infiltrar una pequeña cantidad de anestésico local cerca de los nervios que transmiten el dolor de la articulación facetaria.

Si el dolor mejora de forma clara y temporal tras el bloqueo, aumenta la probabilidad de que esa faceta sea la fuente principal del dolor.

Esto es importante porque evita tratar «una resonancia» y permite tratar al paciente según su dolor real.

Las guías internacionales de consenso señalan que los bloqueos de ramas mediales son más predictivos que las infiltraciones intraarticulares para seleccionar pacientes candidatos a radiofrecuencia cervical.¹

Radiofrecuencia cervical: una técnica para el dolor facetario

La radiofrecuencia cervical es una técnica mínimamente invasiva que se utiliza para tratar el dolor procedente de las articulaciones facetarias.

No es una cirugía abierta. Se realiza mediante agujas especiales guiadas por imagen, habitualmente radioscopia y, en determinados contextos, ecografía como apoyo.

El objetivo es actuar sobre las ramas mediales que transmiten el dolor facetario.

Existen distintos tipos de radiofrecuencia:

Radiofrecuencia térmica cervical

Produce una lesión controlada del nervio sensitivo que transmite el dolor de la faceta. Es la técnica con mayor respaldo cuando el paciente está bien seleccionado mediante bloqueos diagnósticos.

Una revisión sistemática de Engel y colaboradores concluyó que los resultados de la radiofrecuencia térmica cervical dependen mucho de la selección del paciente y de la calidad técnica del procedimiento.³

El alivio tras una radiofrecuencia cervical bien indicada suele durar entre 6 y 12 meses, con posibilidad de repetir el procedimiento si el dolor reaparece al regenerarse las fibras nerviosas. Las guías de consenso internacional respaldan esta posibilidad de repetición cuando la respuesta inicial fue clínicamente significativa.¹

Radiofrecuencia pulsada cervical

La radiofrecuencia pulsada no busca destruir el nervio, sino modular su actividad manteniendo temperaturas más bajas. Puede tener un perfil atractivo en algunos escenarios, pero su evidencia para dolor facetario cervical es menos sólida que la radiofrecuencia térmica convencional.¹

Algunos estudios recientes sugieren que podría ayudar en pacientes seleccionados, identificando incluso predictores de respuesta como una menor duración del dolor, menor intensidad basal o presencia de dolor a la palpación paravertebral, pero no debe presentarse como equivalente a la radiofrecuencia térmica cuando hablamos de dolor facetario confirmado.⁵

Cuándo puede estar indicada la radiofrecuencia cervical

La radiofrecuencia cervical puede considerarse cuando:

  • el dolor cervical es crónico,
  • el patrón clínico sugiere dolor facetario,
  • hay limitación funcional,
  • no hay signos de alarma,
  • no hay déficit neurológico progresivo,
  • el tratamiento conservador no ha sido suficiente,
  • y los bloqueos diagnósticos han sido positivos.

La clave es la selección del paciente.

No se debe hacer radiofrecuencia solo porque en la resonancia aparezca «artrosis cervical». Se debe plantear cuando la historia clínica, la exploración y los bloqueos apuntan a que la faceta es el generador principal del dolor.

¿Cuándo no debe plantearse una radiofrecuencia cervical?

La radiofrecuencia cervical no debería indicarse solo porque una resonancia muestre artrosis. Tampoco es el tratamiento principal cuando el problema dominante es:

  • una radiculopatía con compresión nerviosa clara,
  • una mielopatía cervical,
  • un déficit neurológico progresivo,
  • un dolor predominantemente muscular sin confirmación facetaria.

En estos casos, el enfoque puede ser diferente: fisioterapia específica, tratamiento farmacológico, infiltraciones epidurales o foraminales, estudio neurofisiológico, valoración quirúrgica o seguimiento estrecho según la gravedad.

PRP facetario cervical: una opción regenerativa emergente

El plasma rico en plaquetas, conocido como PRP, es una terapia biológica obtenida de la propia sangre del paciente. Contiene plaquetas y mediadores bioactivos que pueden participar en la modulación de la inflamación y en procesos de reparación tisular.

En el dolor facetario cervical, el PRP se está estudiando como alternativa o complemento en pacientes seleccionados, especialmente cuando se busca un enfoque biológico sobre una articulación degenerativa o lesionada.

La evidencia todavía es emergente, pero interesante.

Smith y colaboradores publicaron una serie prospectiva en pacientes con latigazo cervical crónico y dolor facetario confirmado mediante bloqueos. A los 12 meses, el 53 % de los pacientes superó la diferencia mínima clínicamente importante en dolor, el 69 % en discapacidad y el 37 % logró más del 50 % de alivio del dolor.⁶

En 2022, el mismo grupo comunicó resultados a corto plazo en 44 pacientes, con mejorías en dolor y discapacidad a los tres meses y sin eventos adversos reportados.⁷

También se han publicado datos comparativos sobre PRP rico y pobre en leucocitos. En un análisis combinado reciente de Allison y colaboradores, el PRP rico en leucocitos (LR-PRP) mostró resultados superiores a los seis meses en cuanto a reducción de dolor y mejora funcional frente al PRP pobre en leucocitos (LP-PRP), aunque los autores subrayan que se necesitan ensayos aleatorizados más amplios para estandarizar qué tipo de PRP es mejor en cada indicación.⁸

El PRP no debe entenderse como una alternativa mágica ni como una técnica para «crear una columna nueva». Su interés está en que puede modular la inflamación local y favorecer un entorno biológico más reparador en articulaciones degenerativas o lesionadas. Por eso, su indicación debe individualizarse y nunca sustituye al diagnóstico preciso, al ejercicio terapéutico ni al seguimiento clínico.

¿Qué puede aportar una Unidad del Dolor en la cervicalgia crónica?

Cuando el dolor cervical persiste, el objetivo no es aplicar una técnica de forma aislada, sino construir un diagnóstico funcional. En una Unidad del Dolor podemos valorar si el problema parece muscular, facetario, discal, radicular o mixto, revisar las pruebas de imagen, explorar la movilidad cervical y decidir si tiene sentido realizar tratamientos guiados por imagen.

Entre las opciones que pueden considerarse, según cada caso, están:

  • los bloqueos diagnósticos,
  • la radiofrecuencia cervical,
  • las infiltraciones ecoguiadas,
  • el PRP en pacientes seleccionados,
  • la coordinación con fisioterapia y ejercicio terapéutico.

La clave no es hacer más técnicas, sino elegir mejor qué estructura tratar y en qué momento.

Ejercicio terapéutico: la base del tratamiento cervical

El ejercicio no debe verse como algo secundario. En cervicalgia crónica, es una parte esencial del tratamiento.

El objetivo no es simplemente «estirar el cuello», sino mejorar la capacidad de la unidad cervical para tolerar carga.

Un buen programa puede incluir:

  • control motor cervical,
  • fortalecimiento de flexores cervicales profundos,
  • trabajo escapular,
  • movilidad torácica,
  • fuerza de trapecio medio e inferior,
  • serrato anterior,
  • ejercicios de movilidad progresiva,
  • exposición gradual al movimiento,
  • ejercicio aeróbico adaptado.

La evidencia reciente resume que el ejercicio, la actividad graduada, los estiramientos, el fortalecimiento y los ejercicios de rango de movimiento pueden reducir dolor y discapacidad cervical aproximadamente entre un 10 % y un 30 %, especialmente cuando se integran en un plan activo y progresivo.²

El reposo prolongado suele empeorar el problema: aumenta la rigidez, reduce fuerza, aumenta miedo al movimiento y puede perpetuar el dolor.

Unidad funcional cervical: por qué a veces hay que mirar más allá de la hernia o la artrosis

La columna cervical funciona como una unidad. Cada segmento incluye:

  • dos vértebras,
  • un disco intervertebral,
  • dos articulaciones facetarias,
  • ligamentos,
  • músculos,
  • raíces nerviosas,
  • vasos,
  • y tejido conectivo.

Por eso, en muchos pacientes el dolor no viene de una sola estructura. Puede haber discopatía cervical, artrosis facetaria, sobrecarga muscular y sensibilización nerviosa al mismo tiempo.

Este enfoque se conoce como unidad funcional espinal.

En la práctica clínica, esto significa que el tratamiento puede necesitar varias fases:

  • reducir dolor,
  • identificar el generador principal,
  • tratar la estructura implicada,
  • recuperar movilidad,
  • mejorar fuerza y control motor,
  • prevenir recaídas.

En algunos pacientes el tratamiento principal será ejercicio. En otros, un bloqueo diagnóstico. En otros, radiofrecuencia. En algunos casos seleccionados, PRP facetario. Y en muchos casos, una combinación racional de varias herramientas.

Señales de alarma en dolor cervical

Debe consultarse de forma prioritaria si aparece:

  • pérdida de fuerza progresiva,
  • alteración de la marcha,
  • torpeza en las manos,
  • pérdida de sensibilidad progresiva,
  • fiebre,
  • pérdida de peso inexplicada,
  • antecedente de cáncer,
  • dolor nocturno intenso no mecánico,
  • traumatismo importante,
  • problemas de control de esfínteres,
  • signos de mielopatía cervical.

Estos casos no deben tratarse como una simple contractura.

Mensaje final

La cervicalgia crónica no siempre es muscular. Puede venir de las facetas cervicales, los discos, las raíces nerviosas o una combinación de varias estructuras.

La cervicoartrosis es frecuente, pero no siempre duele. Por eso, el tratamiento no debe basarse solo en la resonancia, sino en una valoración clínica completa.

Cuando el dolor procede de las facetas cervicales, los bloqueos diagnósticos ayudan a confirmarlo. Si el diagnóstico es correcto, la radiofrecuencia cervical puede ofrecer alivio prolongado. En pacientes seleccionados, el PRP facetario cervical puede formar parte de un enfoque regenerativo emergente.

Y en todos los casos, el ejercicio terapéutico bien pautado es clave para mantener la mejoría y recuperar función.

¿Cuándo consultar?

Si tienes dolor cervical crónico, cervicoartrosis en la resonancia, dolor que se irradia hacia la nuca, trapecio u hombro, o si no mejoras con el tratamiento habitual, puede ser útil una valoración específica en una Unidad del Dolor. El objetivo es identificar si el dolor procede de las facetas cervicales, del disco, de una raíz nerviosa o de varias estructuras a la vez, y elegir el tratamiento más adecuado: ejercicio terapéutico, bloqueos diagnósticos, radiofrecuencia, PRP u otras técnicas guiadas por imagen según cada caso.

Preguntas frecuentes

¿La artrosis cervical siempre produce dolor?

No. Muchas personas tienen artrosis cervical en la resonancia y no tienen dolor importante. La imagen debe interpretarse junto con los síntomas y la exploración.

¿Qué es el dolor facetario cervical?

Es el dolor que procede de las articulaciones facetarias cervicales. Suele empeorar con extensión, rotación o inclinación del cuello y puede irradiarse hacia nuca, trapecio, hombro o escápula.

¿Cómo se confirma que el dolor viene de una faceta cervical?

La prueba más útil es el bloqueo diagnóstico de ramas mediales. Si al anestesiar esos pequeños nervios el dolor mejora de forma clara y temporal, aumenta la probabilidad de que la faceta sea el origen del dolor.

¿La radiofrecuencia cervical es una cirugía?

No. Es una técnica mínimamente invasiva guiada por imagen. Se realiza mediante agujas especiales y busca reducir la transmisión del dolor facetario.

¿Cuánto dura el alivio tras una radiofrecuencia cervical?

El efecto suele mantenerse entre 6 y 12 meses, aunque varía según el paciente. Si el dolor reaparece al regenerarse las fibras nerviosas, el procedimiento puede repetirse.

¿El PRP cervical regenera la artrosis?

No debe explicarse así. El PRP puede modular inflamación y favorecer un entorno biológico más reparador, pero no regenera de forma milagrosa una columna artrósica. Su uso debe individualizarse.

¿Puedo hacer ejercicio si tengo cervicoartrosis?

En la mayoría de los casos, sí. De hecho, el ejercicio progresivo suele ser fundamental. Lo importante es adaptarlo a la fase del dolor y a la situación clínica del paciente.

¿Cuándo hay que preocuparse por un dolor cervical?

Cuando hay pérdida de fuerza, alteración de la marcha, torpeza en las manos, fiebre, pérdida de peso, antecedente de cáncer, dolor nocturno intenso o síntomas neurológicos progresivos.

Bibliografía Vancouver verificada

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5. Akkemik Ü, Ulukaya SO, Şen M, Güleç MS. Clinical Predictors of Ultrasound-Guided Cervical Medial Branch Pulsed Radiofrequency Outcomes: A Cohort Study. Diagnostics. 2026;16(4):590. doi:10.3390/diagnostics16040590.

Nota: artículo recientemente publicado (febrero 2026) y aún no indexado en PubMed en el momento de redacción de este artículo. Cita verificada en la web del editor (MDPI).

6. Smith A, Andruski B, Deng G, Burnham R. Cervical facet joint platelet-rich plasma in people with chronic whiplash-associated disorders: A prospective case series of longer term 6- and 12-month outcomes. Interv Pain Med. 2023;2:100237. doi:10.1016/j.inpm.2023.100237. PMID: 39239611. PubMed

7. Smith A, Andruski B, Deng G, Burnham R. Cervical facet joint platelet-rich plasma in people with chronic whiplash-associated disorders: A prospective case series of short-term outcomes. Interv Pain Med. 2022;1:100078. doi:10.1016/j.inpm.2022.100078. PMID: 39239374. PubMed

8. Allison DJ, Loh E, Burnham R, Burnham T, Smith A. Leukocyte poor platelet rich plasma vs leukocyte rich platelet rich plasma as a treatment for cervical facetogenic pain: A pooled analysis. Interv Pain Med. 2025;4(1):100566. doi:10.1016/j.inpm.2025.100566. PMID: 40124672. PMCID: PMC11929870. PubMed