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PRP Intraoseo o Subcondral

PRP Intraoseo o Subcondral

Cuando la artrosis o el daño articular es más avanzado, o cuando los tratamientos convencionales no son suficientes, aplico el PRP intraóseo o subcondral. Esta técnica consiste en inyectar el PRP directamente dentro del hueso subcondral, que es la capa de hueso que se encuentra justo debajo del cartílago articular.
Al actuar directamente sobre esta zona clave, se estimula la regeneración ósea y se reduce el dolor de forma significativa, mejorando la movilidad y calidad de vida del paciente.

Está especialmente indicado para:

Trabajo esta técnica con guía ecográfica o radioscopia, asegurando una aplicación precisa y eficaz

¿Qué es el hueso subcondral y por qué duele tanto?

Hay un par de cosas sobre la artrosis que casi nadie cuenta en consulta y que, cuando las explico, suelen cambiar la forma en la que el paciente entiende su problema:

  1. El cartílago casi no tiene nervios. Por sí mismo apenas duele. El dolor en la artrosis suele venir del hueso subcondral, de la membrana sinovial, de los ligamentos, la cápsula articular y los músculos que rodean la articulación.
  2. Radiografías “poco feas” con dolor muy intenso. Es habitual ver radiografías que parecen “solo artrosis moderada”, pero la persona no puede caminar sin dolor. Cuando hacemos una resonancia, aparecen manchas brillantes en el hueso: el famoso edema óseo subcondral, asociado a más dolor y peor función.
  3. La resonancia ve lo que la radiografía no ve. Las llamadas bone marrow lesions son focos inflamatorios situados justo por debajo del cartílago. Cuanto más marcadas son, mayor es el riesgo de que la artrosis avance y aumente el dolor con el tiempo.

Este tejido puede endurecerse (esclerosis), presentar microfracturas y pequeñas grietas, inflamarse y acumular líquido. Esa inflamación dentro del hueso es lo que se traduce en el edema óseo subcondral, que se ve en la resonancia y muchas veces coincide exactamente con la zona donde más duele al apoyar el peso o subir escaleras.

PRP intraóseo: medicina regenerativa “dentro del hueso”

El PRP (plasma rico en plaquetas) se obtiene de tu propia sangre y concentra plaquetas y factores de crecimiento que ayudan a modular la inflamación y a favorecer la reparación de los tejidos.

En una infiltración intraarticular clásica, el PRP se deposita en el líquido de la articulación. Sin embargo, en una infiltración intraósea el objetivo es distinto: llegar directamente al hueso subcondral enfermo, sobre todo en aquellas zonas donde la resonancia muestra edema óseo. Es ahí donde se concentra buena parte de la inflamación crónica responsable del dolor.

¿Cómo es el procedimiento, paso a paso?

  1. Extracción. Se extrae una pequeña cantidad de sangre de tu brazo, igual que en un análisis convencional.
  2. Esa sangre se procesa en una centrífuga para obtener el PRP con la concentración óptima de plaquetas y factores de crecimiento.
  3. Infiltración de precisión. En sala de procedimientos, bajo guía ecográfica y/o radioscópica, introduzco una aguja fina hasta el hueso subcondral (por ejemplo, tibia y fémur en la rodilla, o cabeza femoral en la cadera).
  4. Tratamiento integral. Inyecto el PRP dentro del hueso subcondral y, en muchos protocolos, en la misma sesión realizo además una infiltración intraarticular de PRP. De este modo trato la membrana sinovial, el cartílago remanente y el hueso subcondral en un único procedimiento.

Es una técnica mínimamente invasiva, habitualmente ambulatoria, realizada con anestesia local avanzada y, si fuera necesario, con sedación suave para que estés cómodo durante todo el proceso.

¿En qué pacientes está indicado el PRP intraóseo?

No es un tratamiento para cualquier paciente con artrosis. Suelo valorar el PRP intraóseo cuando coinciden varios factores:

  • Artrosis de rodilla, cadera, tobillo u hombro de grado moderado o avanzado, con margen razonable antes de plantear una prótesis.
  • Dolor mecánico profundo (al cargar peso, caminar, subir escaleras o estar de pie) que limita claramente la vida diaria.
  • Resonancia magnética con edema óseo subcondral en la zona de máximo dolor.
  • Respuesta insuficiente a fisioterapia y ejercicio bien orientados, medicación analgésica o antiinflamatoria, e infiltraciones intraarticulares previas (ácido hialurónico, corticoides o PRP convencional).
  • Pacientes que desean retrasar o evitar una prótesis cuando es posible.

Importante: el objetivo del PRP intraóseo no es “rejuvenecer” una articulación destruida, sino modular la inflamación del hueso subcondral, reducir el edema óseo y mejorar el entorno biológico de la articulación. Con ello buscamos disminuir el dolor y mejorar la función, siempre con un enfoque honesto y sin promesas de curación.

Un enfoque avanzado: PRP intraóseo y neuromodulación

El PRP intraóseo es solo una pieza del puzzle. En la Unidad de Dolor y Medicina Regenerativa no solo trato el hueso subcondral; también valoro los nervios que llevan ese dolor desde la articulación hacia el sistema nervioso central.

En casos seleccionados, además del PRP, se puede añadir radiofrecuencia o crioanalgesia sobre los nervios geniculados (en la rodilla) o los nervios articulares de la cadera. Es lo que llamamos un abordaje híbrido: medicina regenerativa para mejorar el tejido y neuromodulación para “bajar el volumen” del dolor que ese tejido envía al cerebro.

Mi enfoque no consiste en “solo pinchar la articulación”. Pasa por entender de dónde viene tu dolor (cartílago, hueso, sinovial, nervios, músculos), tratar el hueso subcondral cuando tiene sentido y neuromodular los nervios articulares cuando es necesario.

¿Qué dice la evidencia científica?

El grupo de Sánchez y colaboradores en España describió la combinación de PRP intraarticular más intraóseo en rodillas con artrosis severa, observando una mejoría relevante del dolor y la función. Proponen entender la articulación como una “unidad osteocondral”, donde el hueso subcondral es una diana terapéutica clave.1,2

En cadera, las series piloto con PRP intraóseo sobre la cabeza femoral y el acetábulo, combinado con PRP intraarticular, han mostrado mejoría clínica y un buen perfil de seguridad.3

Estudios sobre las células del hueso subcondral sugieren que estas infiltraciones pueden modificar el comportamiento de las células madre mesenquimales locales, reduciendo marcadores de inflamación y de envejecimiento celular.4

Las revisiones sistemáticas sobre inyecciones intraóseas en rodilla (PRP, médula ósea y otros biomateriales) coinciden en que se trata de técnicas globalmente seguras y prometedoras, aunque la evidencia todavía es limitada y se necesitan ensayos amplios y con seguimiento prolongado.5

Preguntas frecuentes sobre el PRP intraóseo

¿Es doloroso el procedimiento?

Realizo el procedimiento con anestesia local avanzada y, en los casos en los que el paciente lo necesita, con sedación suave. La mayoría de los pacientes describe la sensación como una presión profunda, no como un dolor intenso.

¿Cuánto tarda en hacer efecto?

El PRP intraóseo no actúa de inmediato. Las primeras mejoras suelen notarse a partir de las 4–6 semanas, y la respuesta más completa se valora entre los 3 y los 6 meses, cuando el hueso subcondral ha tenido tiempo de responder al tratamiento.

¿Cuántas sesiones se necesitan?

Depende del paciente, del grado de artrosis y de la magnitud del edema óseo. En muchos casos basta con una sesión bien planificada, mientras que en otros valoramos repetir el tratamiento o combinarlo con neuromodulación.

¿Puedo retomar mi vida normal tras el procedimiento?

Es habitual recomendar relativo reposo durante las primeras 24–48 horas y reincorporarse de forma progresiva a la actividad. La pauta concreta depende de tu profesión, de la articulación tratada y de tu estado general.

¿Sirve para evitar la prótesis?

El objetivo no es sustituir a la cirugía cuando esta es claramente necesaria, sino ofrecer una alternativa razonable en pacientes seleccionados que quieren retrasarla o que no son buenos candidatos quirúrgicos. La decisión siempre es individualizada y basada en tu caso concreto.

¿Puede ayudarte el PRP intraóseo en tu caso?

Si te han hablado de artrosis de rodilla o de cadera, de edema óseo subcondral en la resonancia o incluso de la posibilidad de una prótesis, y quieres valorar opciones como el PRP intraóseo o la neuromodulación de los nervios articulares, podemos estudiar tu caso de forma personalizada en mi consulta de Alicante.

En la primera visita revisaremos tus pruebas de imagen, tu nivel de actividad, tus antecedentes y tus objetivos. A partir de ahí te explicaré con claridad qué opciones son razonables para ti y cuáles no, sin promesas y con un enfoque honesto.

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