Hay una frase que escucho casi a diario en la consulta: “Doctor… ¿la radiofrecuencia no es quemar el nervio?”
Si te lo han dicho —o lo has leído— te entiendo perfectamente. La palabra asusta. Durante años se ha metido todo en el mismo saco, pero hoy sabemos que existen dos enfoques muy distintos: uno que lesiona con calor y otro que busca modular el dolor sin destruir tejido.
En este artículo te explico qué es la Radiofrecuencia Pulsada (RFP), por qué es segura y por qué, en determinados casos, tiene todo el sentido combinarla con Plasma Rico en Plaquetas (PRP).
El concepto: Imagina que el dolor crónico es una alarma de incendios que suena constantemente, incluso cuando ya no hay fuego. En esta situación, nuestro objetivo no es «cortar el cable» y dejar la casa sin sistema de seguridad, sino «reprogramar la alarma» para que deje de sonar por error.
La ciencia detrás del alivio: A diferencia de los métodos antiguos, la Radiofrecuencia Pulsada (RFP) es una técnica neuromoduladora y no destructiva. Su secreto reside en la administración de la energía:
¿Cómo funciona si no quema? El verdadero agente terapéutico no es el calor, sino el campo eléctrico de alta intensidad que se genera en cada pulso. Este campo actúa a nivel microscópico provocando cambios biológicos profundos:
Ideas Clave:

Característica Radiofrecuencia Pulsada (RFP) Radiofrecuencia Térmica (Convencional)
Mecanismo Ablación (Destrucción): Usa calor continuo (60-80 ºC) para crear una lesión controlada. Neuromodulación (Reparación): Usa campos eléctricos intermitentes (<42 ºC) para «reeducar» al nervio.
Objetivo Interrumpir físicamente la vía del dolor («quemar el nervio»). Modificar la señalización y reducir la inflamación sin dañar la estructura.
Indicaciones Ideal para nervios puramente sensitivos (ej. facetas lumbares). Preferida para dolor neuropático, nervios grandes o mixtos (ciático) y ganglio de la raíz dorsal [1].
Esta es la gran pregunta. La respuesta está en la biología. Las revisiones más recientes confirman que la RFP actúa activando una «farmacia natural» dentro de tus propias células:
En el dolor crónico, los nervios están bañados en sustancias irritantes. La RFP, especialmente en modalidades de Alto Voltaje, reduce los niveles de citoquinas «malas» (proinflamatorias) y aumenta las «buenas» (antiinflamatorias como la IL-10), enfriando la sensación de dolor desde su origen [2,6].
Investigaciones de 2024 indican que la RFP ayuda a «calmar» a la microglía (las células inmunes del sistema nervioso) y estimula la autofagia: el proceso de reciclaje y limpieza celular. Esto ayuda a reparar la ultraestructura del ganglio nervioso dañado [5].
El dolor crónico oxida las células. Un estudio clave ha mostrado que la RFP activa la proteína Nrf2, un «interruptor maestro» de la defensa antioxidante, protegiendo a las neuronas y reduciendo la hipersensibilidad mecánica [8].
El Plasma Rico en Plaquetas (PRP) es un concentrado de factores de crecimiento obtenidos de tu propia sangre. La combinación RFP + PRP obedece a una sinergia biológica calculada:
El «chispazo» biológico
Estudios in vitro han demostrado que el campo eléctrico de la RFP actúa como un activador físico potente, provocando que las plaquetas liberen sus factores de crecimiento de manera efectiva sin dañarlas. Esto sugiere que aplicar RFP sobre el tejido infiltrado con PRP potencia su efecto «in situ» [3].
Evidencia clínica real
Un metaanálisis reciente (2025) sobre neuralgia postherpética concluyó que la terapia combinada (RFP + PRP) es superior a la radiofrecuencia sola, ofreciendo mayor alivio del dolor y mejor calidad de sueño [4].
Después (Recuperación): Puedes notar una ligera molestia local («agujetas») los primeros días. La mejoría biológica es progresiva y suele notarse con claridad a partir de las 2 o 3 semanas.
Antes (Diagnóstico): No disparamos a ciegas. A menudo realizamos un bloqueo diagnóstico previo. Si este bloqueo alivia tu dolor temporalmente, nos confirma que hemos encontrado la «diana» correcta [1].
Durante (Precisión): Es ambulatorio. Usamos ecografía o rayos X para guiar la aguja. Realizamos una estimulación sensitiva (notarás un hormigueo) para confirmar que estamos en el lugar exacto antes de tratar.
La Radiofrecuencia Pulsada (RFP) representa un cambio de paradigma en el tratamiento del dolor: hemos pasado de la intención de «destruir» a la de «reparar». Al ser una técnica neuromoduladora, no buscamos silenciar el nervio quemándolo, sino «reiniciar» su funcionamiento celular para detener la transmisión del dolor y reducir la neuroinflamación.

Sin embargo, el verdadero salto cualitativo en nuestra práctica clínica surge al integrar esta tecnología con la Medicina Regenerativa. Al combinar la RFP con el PRP, creamos un entorno de curación único:
Mi mensaje para ti: Si el dolor crónico está robando tus horas de sueño o tu energía, no te resignes. La medicina del dolor avanza rápido. Mi recomendación es clara: primero el diagnóstico, después el tratamiento. Si tu perfil clínico encaja, valoraremos juntos si esta fusión de tecnología avanzada y biología regenerativa es el camino más seguro para tu caso.
En nuestra página te contamos sobre los Tratamientos de los que disponemos.
Puedes conocer más sobre mis tratamientos sobre medicina regenerativa o patologías haciendo clic en este botón