Por Dr. Juan García Henares
Especialista en Medicina del Dolor. PhD.
Hay un patrón que se repite con frecuencia en nuestra consulta. El paciente entra, se sienta con cuidado y dice: “Doctor, tengo ciática.”
“La ciática¨ no es una enfermedad, es un síntoma: un dolor que baja hacia la pierna. Lo que buscamos de verdad tiene un nombre más preciso: dolor radicular o radiculopatía lumbar. Significa que una raíz nerviosa que sale de la columna (L3, L4, L5 o S1) está irritada o comprimida.
Y aquí está la clave que cambia el tratamiento: no es lo mismo que se afecte L3, L4 L5 o S1. Cada raíz tiene un “patrón” propio: un recorrido típico del dolor, una zona de hormigueo o acorchamiento y una forma concreta de afectar a la fuerza muscular.
Los médicos usamos tres pistas principales:
Nota importante: esta tabla orienta, pero puede haber solapamientos, sobre todo si hay estenosis en varios niveles o más de una raíz afectada. Además, los patrones pueden evolucionar con el tiempo en algunos pacientes.¹

Hay dolores que pueden imitar o simular una ciática y, sin embargo, no vienen de una raíz nerviosa: problemas de cadera, sacroilíaca, sobrecargas musculares glúteas o atrapamientos periféricos (por ejemplo, nervio peroneo o tibial). Por eso, antes de poner una etiqueta, hay que explorar: sensibilidad, fuerza muscular, reflejos y maniobras específicas.
Y aquí un detalle importante: pruebas como el Lasègue (Straight Leg Raise) son útiles, pero no perfectas. Sirven como orientación, pero no como confirmación.²
El diagnóstico empieza escuchando bien tu historia: cuándo apareció, qué lo empeora, qué lo alivia, si hay hormigueos, si notas debilidad, si la pierna “no responde” igual. Después comprobamos fuerza muscular, reflejos, sensibilidad y maniobras específicas. Este paso es crucial porque evita errores: confundir dolor referido con radiculopatía, o pasar por alto signos neurológicos relevantes.
La RM es esencial para ver la anatomía: hernia discal, estenosis del canal, estrechamiento del agujero de salida del nervio, artrosis u otras causas. Pero hay un matiz que a veces sorprende:
Puede haber hallazgos en personas sin síntomas y, al revés, dolor intenso con imágenes discretas. Por eso la RM se interpreta siempre junto con la clínica. Además, existen criterios y guías para decidir cuándo una RM está realmente indicada y con qué prioridad.³
Es una prueba funcional. Parte del estudio evalúa la conducción nerviosa con estímulos suaves, y otra parte utiliza una aguja fina en músculos concretos para registrar la actividad eléctrica. No es agradable, pero suele ser tolerable. Y, sobre todo, se pide cuando la información puede cambiar decisiones: por ejemplo, confirmar que esa raíz está realmente afectada, o demostrar que el origen está en un nervio periférico.
Hay situaciones en las que no conviene “esperar a ver si se pasa”. Consulta con urgencia si aparece:
La pregunta del paciente es lógica: “Doctor, ¿qué hacemos?”
Tratamos tu caso de forma personalizada según:
Suele incluir educación del movimiento, fisioterapia activa y progresiva y medicación cuando está indicada. La evidencia moderna respalda un enfoque individualizado (no una receta única) y centrado en recuperar función.⁵⁻⁷
Cuando el dolor es muy limitante o no mejora, puede indicarse una infiltración dirigida. La idea es llevar medicación al punto exacto del conflicto, con control por imagen, para reducir neuroinflamación y abrir una “ventana” que permita rehabilitar mejor. La evidencia clínica se ha sintetizado en revisiones y metaanálisis, y su utilidad real depende mucho de una buena selección del paciente y de la técnica.⁸
En algunos pacientes, el disco es el protagonista (hernia contenida, fisura o dolor discogénico con componente radicular). En ese contexto y tras valoración individualizada, existen técnicas mínimamente invasivas que pueden formar parte del plan:
Cuando el dolor se cronifica o existe un componente neuropático importante, valoramos estrategias avanzadas para modular la señal dolorosa y facilitar recuperación funcional.
Si quieres profundizar en cómo integramos neuromodulación y medicina regenerativa en casos seleccionados, aquí tienes dos lecturas recomendadas:

Lo primero es valorar tu caso der forma personalizada. .
Si tu dolor baja por la pierna y notas hormigueo o pérdida de fuerza, una valoración dirigida puede ayudarte a identificar la raíz responsable y elegir el siguiente paso con criterio.
En nuestra página te contamos sobre los Tratamientos de los que disponemos.
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