Te voy a decir algo que repito casi cada semana en consulta: la mayoría de pacientes con “codo de tenista” no han jugado al tenis en su vida.
El dolor en la cara externa del codo no es exclusivo del deporte. Lo veo a diario en personas que trabajan con ordenador, usan herramientas, conducen, cocinan, limpian, levantan peso en el gimnasio o cargan niños. Y cuando no mejora con hielo, codera, antiinflamatorios y “fisio estándar”, suele pasar una de estas dos cosas:
El diagnóstico está incompleto (no todo es “epicondilitis”).
El tratamiento no está alineado con lo que le ocurre realmente al tejido (muchas veces no hay inflamación… hay degeneración).
En este artículo te explico, qué puede doler ahí, cómo diferenciamos tendón vs nervio vs articulación, y por qué en una Unidad del Dolor moderna el enfoque suele girar alrededor de dos herramientas cuando el caso se cronifica:
PRP ecoguiado (bien hecho) y radiofrecuencia pulsada (en el paciente adecuado).¹
2) Qué puede doler en la parte externa del codo (anatomía simple y útil)
Piensa en el codo como un “punto de anclaje” y un “paso de cables”.
En esa zona conviven:
Tendones: el origen común extensor (muy especialmente el Extensor Radial Corto del Carpo, ECRB).
Articulación: zona radiocapitelar y recesos sinoviales donde pueden aparecer plica o conflicto intraarticular.
Ligamentos: complejo colateral lateral; si falla puede dar inestabilidad (PLRI).
Nervios: el radial y sus ramas profundas; si se irritan o se comprimen, el dolor se vuelve “traicionero”.
3) Fisiopatología
El término “epicondilitis” sugiere inflamación. Pero en la mayoría de casos crónicos, lo que domina es una tendinopatía/tendinosis: colágeno desorganizado, microdegeneración y un intento de reparación de mala calidad, con neovasos y terminaciones nerviosas que sensibilizan el área.
La metáfora que mejor lo explica:
Un tendón sano es como una cuerda nueva: fibras alineadas, blancas, resistentes.
Un tendón con tendinopatía crónica es una cuerda deshilachada: zonas “grises”, menos resistente y más dolorosa.
Esto importa por una razón práctica:
Los antiinflamatorios pueden calmar síntomas, pero no “reconstruyen cuerda”.
Y el corticoide puede aliviar rápido, pero si el objetivo es reparación real (capacidad de carga y menos recaídas), no suele ser la mejor estrategia de forma repetitiva.
4)Cómo sabemos si realmente es epicondilitis (diagnóstico de precisión + diagnóstico diferencial integrado)
el éxito empieza por diferenciar si tu dolor viene del tendón, del nervio o de la articulación. Para ello seguimos un protocolo en 3 niveles:
1) Exploración clínica:
Usamos tests de provocación para estresar el ECRB y, a la vez, buscar pistas de diagnósticos alternativos:
Test de Cozen: extensión de muñeca contra resistencia → reproduce dolor típico del epicóndilo.
Test de Mill: estiramiento con muñeca en flexión → tensión máxima del origen extensor.
Test de Maudsley (dedo corazón): extensión del dedo medio contra resistencia → sugiere implicación del ECRB.
“Selfie test” (Factor et al.): dolor al sostener el móvil con brazo extendido (carga específica sobre el complejo extensor).²
Claves que nos hacen pensar “no es solo tendón”:
Dolor profundo tipo “muela”, más distal (3–5 cm por debajo del epicóndilo) → radial / túnel radial.
Chasquidos, enganche o bloqueo → plica / conflicto articular.
Sensación de “falla” al empujarte para levantarte → inestabilidad (PLRI).
Red flag: si aparece pérdida brusca de fuerza para extender dedos o pulgar, o déficit neurológico progresivo → valoración prioritaria.
2) Ecografía musculoesquelética de alta resolución (POCUS): “nuestros ojos” en tu codo
La ecografía es la herramienta que más cambia el plan porque nos permite ver en tiempo real y, además, tratar con precisión.
¿Qué buscamos?
Engrosamiento tendinoso, áreas hipoecoicas, roturas parciales, calcificaciones.
Doppler/power Doppler: neovascularización, que suele correlacionar con cronicidad y dolor; también nos guía para focalizar el tratamiento (por ejemplo, dónde depositar PRP).
Y algo muy importante: si sospechamos componente nervioso, la ecografía nos ayuda a rastrear el radial y valorar su entorno,
3) Resonancia magnética: cuando hay dudas o sospechamos “cajón de sastre”
No la pedimos siempre. La reservamos si:
Hay bloqueo/enganche (plica),
sospecha de lesión intraarticular/condral,
síntomas que no encajan, o fracaso de un plan bien trazado.
Tecnología Punta: Utilizamos secuencias avanzadas (como UTE T2 mapping*, según estudios de Tan et al. 2025) que nos permiten cuantificar la «calidad» del colágeno antes de que el daño sea visible en una resonancia normal.
5)Tratamiento: del “parche” a la reparación real
Aquí voy a ser muy claro: no existe un único tratamiento perfecto para todo el mundo. Lo que sí existe es un principio que casi siempre funciona:
Alinear el tratamiento con la biología del problema (y con el diagnóstico exacto).
1) PRP ecoguiado: cuando el objetivo es “reparar la cuerda”
Este es el eje central. PRP (Plasma Rico en Plaquetas) no es magia: es biología aplicada. Concentramos componentes de tu sangre para aportar señales que favorezcan reparación y lo depositamos exactamente donde está el fallo (ecoguiado).¹ ⁴
Por qué el PRP “a veces funciona y a veces no”
Porque no todo PRP es igual y la literatura moderna insiste en el concepto de “dosis biológica”. En lateral epicondylitis, Oeding et al. (2025) relacionan la formulación del PRP con resultados clínicos, apoyando que la preparación puede condicionar eficacia.¹
Qué hacemos cuando buscamos un PRP de calidad (lo que cambia resultados)
Ecografía obligatoria (si no ves la lesión, pinchas a ciegas).
Prp de alta concentración (contamos las plaquetas)
Técnica de estimulación local (fenestración/peppering cuando procede).
Localización y volumen adaptados a tu lesión, no “a ojo”.
Y sobre todo: rehabilitación posterior bien pautada. El PRP no sustituye la carga terapéutica; la desbloquea.
¿Qué dice la evidencia clínica?
En ensayos recientes, Kizilkurt et al. (2025) describen mejoría de dolor y función con PRP frente a comparadores, reforzando la utilidad del PRP en seguimientos relevantes.⁴
2) Radiofrecuencia pulsada: cuando el dolor tiene componente nervioso o está “sensibilizado”
En algunos pacientes, el problema no es solo tendón: hay un componente neuropático/neurógeno (irritación del radial) o una sensibilización que perpetúa el dolor.
La radiofrecuencia pulsada no “quema” como una ablación térmica: busca modular la señal de dolor. Howell et al. (Pain Physician, 2016) describen su uso en casos resistentes.⁵
Cuándo suele encajar mejor:
Dolor profundo, persistente, con sospecha de componente nervioso.
Fracaso de un plan conservador previo.
Exploración/eco que apoya irritación perineural o hipersensibilidad marcada.
(Honestidad médica: no es para todo el mundo, y no sustituye el diagnóstico. Es una pieza más del plan.)
3) Proloterapia con dextrosa: alternativa estimuladora en pacientes seleccionados
La dextrosa hipertónica se usa como estrategia de estímulo tisular en tendinopatías crónicas con protocolos ecoguiados. En la práctica, puede ser útil cuando buscamos una opción eficaz, con buena relación coste-efectividad, en perfiles adecuados.
4) Láser terapéutico: qué tipo y para qué (HILT / fotobiomodulación)
Aquí hay mucha confusión: “láser” no siempre significa lo mismo.
HILT (láser de alta intensidad) + terapia ecoguiada: Pellegrino et al. (2022) evaluaron HILT combinado con inyección peritendinosa ecoguiada de ácido hialurónico frente a ejercicio terapéutico, con resultados clínicos relevantes.³ (Aunque no es PRP, el concepto es útil: estimulación física + apoyo biológico del entorno).
Fotobiomodulación / láser de baja intensidad: hay comparaciones directas frente a ondas de choque con mejorías en dolor y función en epicondilalgia crónica (Celik et al., 2019).⁷
Comparativa LLLT vs ESWT: Turgay et al. (2020) compararon láser de baja intensidad y ondas de choque en casos crónicos.⁶
5) Ondas de choque: focales vs radiales
Focales: más precisas y profundas; útiles cuando queremos impactar en un punto concreto (inserción tendinosa).
Radiales: más dispersas y superficiales; útiles como apoyo del entorno miofascial.
Un plan razonable (sin promesas, con estrategia)
Cuando llega un paciente con meses de dolor lateral de codo, suelo ordenar el caso así:
Confirmar diagnóstico (tendón vs nervio vs articulación vs ligamento).
Rehabilitación dirigida (carga progresiva y control motor; no solo “masaje y electro”).
Si hay cronicidad o degeneración clara:
PRP ecoguiado como pilar cuando buscamos reparación.¹ ⁴
Proloterapia como opción en perfiles seleccionados.
Si el patrón es neurógeno o hay irritación del radial:
Radiofrecuencia pulsada (casos bien elegidos).⁵
Láser y/o ondas de choque como potenciadores del plan según tu caso.³ ⁶ ⁷
¿Cuándo te recomiendo pedir valoración?
Si llevas más de 6–8 semanas y no mejoras de forma sostenida.
Si el dolor vuelve en cuanto retomas carga.
Si es profundo, nocturno o “no encaja” con tendón.
Si hay chasquidos/bloqueos o sensación de inestabilidad.
Si tu vida diaria se adapta al codo (y no debería).
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Cuánto tarda en notarse el PRP en epicondilitis?
No es inmediato como un anestésico o corticoide. Suele hablarse de semanas. El objetivo real es mejorar capacidad de carga y reducir recaídas.¹ ⁴
¿Duele el PRP ecoguiado?
Puede molestar unos días porque estimulamos el entorno tendinoso. Lo planificamos para que sea llevadero.
¿PRP es mejor que corticoides en codo de tenista?
En muchos pacientes, especialmente crónicos, el PRP tiende a encajar mejor si buscamos reparación y trayectoria a medio/largo plazo.¹ ⁴
¿Qué pasa si mi dolor es del nervio radial y no del tendón?
Entonces cambia el plan: técnicas ecoguiadas y, en casos seleccionados, radiofrecuencia pulsada como modulador.⁵
¿Qué es mejor: ondas de choque o láser?
Depende: profundidad, tolerancia y objetivo del tratamiento. En cronicidad, ambos pueden mejorar dolor y función en perfiles adecuados.⁶ ⁷
¿Necesito reposo total?
Casi nunca. Lo habitual es carga bien pautada. Reposo total suele debilitar más.
¿Cuándo pedir resonancia?
Si hay enganche/bloqueo, sospecha de lesión articular o fracaso de un plan bien hecho.
Si te llevas una sola idea, que sea esta: el dolor lateral de codo no se cura por insistir en lo mismo; se cura cuando ponemos nombre exacto al problema y aplicamos una estrategia coherente con esa biología.
En muchos casos crónicos, el PRP ecoguiado es lo que más cambia el pronóstico porque no “tapa” el síntoma: intenta mejorar el tejido.¹ ⁴
Y cuando hay componente nervioso, la radiofrecuencia pulsada puede ser el complemento que desbloquea el caso.⁵
Bibliografía
Oeding JF, et al. Platelet-rich plasma formulation is associated with clinical outcomes after injection for lateral epicondylitis: systematic review/meta-regression. Am J Sports Med. 2025. PMID: 39868742. (DOI reportado: 10.1177/03635465241303716).
Factor D, et al. The “Selfie Test” for lateral epicondylitis: diagnostic accuracy study. Medicina (Kaunas). 2023;59(6):1159. PMID: 37374364. DOI: 10.3390/medicina59061159.
Pellegrino R, Paolucci T, Brindisino F, et al. Effectiveness of high-intensity laser therapy plus ultrasound-guided peritendinous hyaluronic acid compared to therapeutic exercise for patients with lateral elbow tendinopathy. J Clin Med. 2022;11(19):5492. PMID: 36233361. DOI: 10.3390/jcm11195492.
Kizilkurt T, et al. Platelet-rich plasma injection provides superior clinical outcomes compared to corticosteroid and saline in lateral epicondylitis. Medicina (Kaunas). 2025;61(5):894. PMID: 40428852. DOI: 10.3390/medicina61050894.
Howell JN, et al. Treatment of refractory lateral epicondylitis with pulsed radiofrequency: clinical report. Pain Physician. 2016. PMID: 26896944. (DOI no consta en el registro consultado).
Turgay T, Günel Karadeniz P, Sever GB. Comparison of low level laser therapy and extracorporeal shock wave in treatment of chronic lateral epicondylitis. Acta Orthop Traumatol Turc. 2020;54(6):591–595. PMID: 33423990. DOI: 10.5152/j.aott.2020.19102.
Celik D, Anaforoglu Kulunkoglu B. Photobiomodulation therapy versus extracorporeal shock wave therapy in the treatment of lateral epicondylitis. Photobiomodul Photomed Laser Surg. 2019;37:269–275. PMID: 31084562. DOI: 10.1089/photob.2018.4533.
Shiri R, Viikari-Juntura E, et al. Occupational and epidemiologic factors in lateral epicondylitis (dolor lateral de codo). Occup Environ Med. 2006. PMID: 16968862.